AFP.   21 agosto, 2018
Prisión de Lee en Bishopville, Carolina del Sur, donde el 15 de abril del 2018 hubo un motín que cobró la vida de siete presos e hirió a 17.

Washington. Prisioneros estadounidenses iniciaron una huelga nacional este martes, en reclamo de cambios en las instituciones correccionales, incluyendo una mejora en sus condiciones de vida, vías de libertad condicional y la restauración de sus derechos de voto.

La tasa de encarcelamiento en Estados Unidos es la más alta del mundo: cerca de 2,2 millones de personas estaban tras las rejas a fines del 2016, una cifra que según la organización estadounidense de defensa de los derechos civiles ACLU representa aproximadamente un quinto de la población mundial de prisioneros.

La huelga -que continuará hasta el 9 de setiembre, según sus organizadores-, surge como reacción a un motín mortal ocurrido en abril en la prisión de máxima seguridad Lee Correctional Institution, ubicada en Carolina del Sur.

"Siete compañeros perdieron sus vidas durante un levantamiento sin sentido, que podría haberse evitado si la prisión no hubiera estado tan superpoblada, por la avaricia provocada por el encarcelamiento masivo, y una falta de respeto por la vida humana que está enquistada en la ideología penal de nuestra nación", dijo el grupo de defensores de los derechos de los prisioneros conocido como Jailhouse Lawyers Speak, que lidera la huelga.

"Estos hombres y mujeres están pidiendo condiciones de vida humanas, acceso a rehabilitación, reforma de las sentencias y el fin de la esclavitud moderna", dijo en un comunicado el grupo.

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Los organizadores recomendaron a los prisioneros adherirse a la protesta con sentadas pacíficas, huelgas de hambre y paros laborales.

La baja remuneración a los detenidos que trabajan en labores de cocina y limpieza está en lo más alto de la lista de reclamos de los organizadores, que denunciaron estas prácticas como “esclavitud”.

Udi Ofer, quien lidera la Campaña para la Justicia Inteligente de ACLU, apoyó a los internos y dio respaldo a sus diez reclamos, en especial el derecho a votar.

“Nuestro país es más fuerte cuando los más marginados y directamente impactados por políticas injustas alzan sus voces en protesta y demanda de un futuro diferente”, expresó Ofer en un comunicado.

Las leyes relacionadas con el voto de los presos varían por estado, y en muchos casos los prisioneros pierden sus derechos mientras se extiende su condena, e incluso después de la liberación.

Una acción similar en el 2016 contó con adhesiones de presos de Florida, Alabama, Texas y Carolina del Sur.