AP. 14 abril
Matt Shea gesticulaba mientras pronunciaba un discurso en el Capitolio en Olympia, Washington, el 15 de febrero del 2019.
Matt Shea gesticulaba mientras pronunciaba un discurso en el Capitolio en Olympia, Washington, el 15 de febrero del 2019.

Spokane, EE.UU. En Washington, un estado profundamente conservador, un destacado legislador expulsado del bloque republicano dice que el coronavirus es un arma biológica extranjera, acusa a los marxistas de aprovechar la pandemia para imponer el totalitarismo y fustiga al gobernador demócrata por imponer cuarentenas y restricciones.

En una teleconferencia en California convocada para imponer límites a la pesca deportiva en zonas rurales no preparadas para recibir a multitudes de pescadores se desató el caos, denuncias de “fascismo” y clamores de “devolver la grandeza a la pesca”.

A todo lo ancho de Estados Unidos, de Pensilvania -en el noreste- hasta Oklahoma en el suroeste, funcionarios electos que recelan del Gobierno Federal e indignados por las órdenes de cerrar iglesias, tiendas de armas y negocios considerados no esenciales en general sostienen que se utiliza la salud pública como excusa para pisotear los derechos constitucionales de la gente.

La cuarentena refuerza las creencias de que los gobiernos utilizarían una emergencia nacional para imponer límites a las libertades civiles.

Cuando el gobernador de Washington, el demócrata Jay Inslee, ordenó el cierre de escuelas y negocios, el legislador de derecha Matt Shea se preguntó si utilizaría la Guardia Nacional para imponer la orden y si obligaría a los habitantes del estado a recibir la vacuna contra el coronavirus una vez que estuviera disponible.

“Se supone que la cuarentena es para gente enferma, no para gente sana y respetuosa de la ley”, escribió Shea en Facebook. “Caso contrario, desde el punto de vista constitucional y legal, entramos en terreno de la ley marcial”.

La crítica a la cuarentena no se limita a estados gobernados por demócratas. En el norte de Idaho, el comisario del condado de Bonner, Daryl Wheeler, exigió en una carta que el gobernador republicano, Brad Little, reconsidere su orden de permanecer en casa.

Tras poner en duda la confiabilidad de la información de la Organización Mundial de la Salud, dijo que “ahora es el momento de restablecer nuestra Constitución”.