Carlos Mario Márquez/AFP. 4 agosto
Habitantes de la comunidad 1.° de Diciembre, en Soyapango, El Salvador, recibían una charla sobre prevención de la covid-19.
Habitantes de la comunidad 1.° de Diciembre, en Soyapango, El Salvador, recibían una charla sobre prevención de la covid-19.

San Salvador. La organización Médicos Sin Fronteras (MSF) se convirtió en la única esperanza de atención médica para poblaciones que sufren la pandemia de covid-19 en áreas dominadas por pandillas criminales, a donde no llega la salud pública de El Salvador.

La comunidad 1.° de Diciembre, 5 kilómetros al este de San Salvador, es una de esas zonas donde la única cobertura médica es la que brindan las brigadas de MSF.

Este populoso barrio, de angostas calles de tierra y casas precarias construidas con láminas, exhibe en sus muros los grafitis de los pandilleros que controlan la zona, la facción Sureños de la pandilla Barrio 18, una de las principales del país.

En El Salvador, la actividad de estos violentos grupos, encabezados por Barrio 18 y la Mara Salvatrucha (MS-13), incluye sicariato, narcotráfico, extorsión y robos.

Se estima que las pandillas cuentan en su conjunto con unos 70.000 miembros, de los cuales más de 17.000 están en prisión.

Víctor Valle, presidente de la 1.° de Diciembre, declaró que el personal médico del Ministerio de Salud no llega a su comunidad, donde viven niños, ancianos y embarazadas que necesitan atención, porque “tiene temor” de entrar.

El país centroamericano es uno de los Estados sin guerra más violentos del mundo, con un promedio anual de 35,6 homicidios por cada 100.000 habitantes en el 2019. La mayoría de esas muertes fueron consecuencia de la actividad pandillera.

"Estamos en una situación de emergencia en nuestra comunidad porque sí ha entrado el covid", lamentó Valle.

Prestación médica

El equipo de MSF en la 1.° de Diciembre brinda atención médica y ayuda a llevar ambulancias para evacuar a pacientes afectados por la pandemia.

En las comunidades de la periferia capitalina se encuentra el epicentro del brote de covid-19 en el país, por lo que MSF advirtió en un comunicado a comienzos de julio de que “se evidencia un rápido agravamiento de los efectos de la pandemia sobre la población y el sistema de salud”.

En una jornada de consulta médica, un equipo de la AFP observó que tras la llegada de la brigada de MSF, de inmediato se presentó una veintena de pacientes en una pequeña iglesia de la comunidad, donde se improvisan los consultorios. Con el paso de las horas llegaron más pacientes.

La asistencia de MSF comenzó a acudir a la comunidad porque las ambulancias del sistema público demoraban de 24 a 72 horas en atender una llamada, y en ese período "un paciente con problemas clínicos llega a morir", declaró a la AFP el médico Boris Erazo, de MSF.

Personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) se alistaba para atender a un paciente sospechoso de covid-19 en Ilopango, El Salvador, el 30 de julio del 2020. AFP
Personal de Médicos Sin Fronteras (MSF) se alistaba para atender a un paciente sospechoso de covid-19 en Ilopango, El Salvador, el 30 de julio del 2020. AFP

Rina Flores, paramédica de MSF, estimó que entre 70% y 80% de los casos que atienden son de pacientes catalogados como "sospechosos" de covid-19.

Con una base de operaciones en San Bartolo, 10 km al este de San Salvador, MSF atiende con dos ambulancias colonias de los municipios de Soyapango, Ilopango, Ciudad Delgado y Tonacatepeque, en la periferia este y noreste de la capital.

En las zonas donde se desplaza MSF, la población tiene temor a expresar que contrajo el coronavirus por miedo a la discriminación por parte de sus vecinos.

“En muchas de las zonas donde nosotros nos abocamos, las personas tienen miedo a expresar su sintomatología por el rechazo que muchas veces se ve hacia las personas que tienen la enfermedad”, declaró la médica Wendy Requeno, de 29 años, quien trabaja con MSF hace seis años.

“La salud es uno de los derechos universales que no se le puede negar a nadie, independientemente de la característica que tenga el paciente”, enfatizó.

El personal médico se desplaza con cautela por la posibilidad de enfrentamientos entre las pandillas o entre pandilleros y las fuerzas de seguridad.

Un habitante de la comunidad 1.° de Diciembre, en Soyapango, El Salvador, ingresaba a una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) para una consulta médica. AFP
Un habitante de la comunidad 1.° de Diciembre, en Soyapango, El Salvador, ingresaba a una clínica de Médicos Sin Fronteras (MSF) para una consulta médica. AFP

“Siempre se tiene un poco de temor”, expresó Requeno, pero agregó hasta ahora MSF ha podido desplazarse en la zona “sin ningún tipo de dificultad”.

Con 6,6 millones de habitantes en un territorio de 20.742 km², El Salvador acumulaba hasta este lunes 17.843 casos de covid-19, con 477 fallecidos.