AFP. 31 julio
El historiador Eusebio Leal Spengler (izquierda) acompañó al secretario de Estado norteamericano, John Kerry (centro) en un recorrido por La Habana, el 14 de agosto del 2015. AFP
El historiador Eusebio Leal Spengler (izquierda) acompañó al secretario de Estado norteamericano, John Kerry (centro) en un recorrido por La Habana, el 14 de agosto del 2015. AFP

La Habana. El historiador cubano Eusebio Leal Spengler, quien dedicó su vida al rescate patrimonial de La Habana, falleció este viernes a los 77 años, “víctima de una penosa enfermedad”, informó el diario oficial Granma.

"En las próximas horas nuestro pueblo será informado sobre la organización de los funerales", dijo el periódico en una rápida e inusual reacción ante un fallecimiento.

Figura prominente de la cultura cubana, Leal sufrió un visible deterioro de salud en los últimos años, que según allegados, era consecuencia de un cáncer de páncreas.

Su más reciente aparición pública fue el 16 de junio, para despedir a la vedette Rosita Fornés, oportunidad en la que su andar y fuerza de voz marcaron un notable esfuerzo en un hombre otrora incansable.

Nacido en La Habana el 11 de setiembre de 1942, de procedencia humilde, Leal dedicó su vida al rescate de la parte vieja de La Habana, reconocida como Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1982.

Admirador y amigo personal de Fidel y Raúl Castro, fue diputado al Parlamento en varias legislaturas, sin ocultar nunca su fe católica, lo que le permitió ser puente discreto entre el Estado comunista y la Iglesia católica en momentos de fuertes discrepancias.

En 1967 fue designado director del Museo de la Ciudad de La Habana, sucediendo en su cargo al doctor Emilio Roig de Leushenring, de quien fue discípulo.

Recibió numerosas órdenes y reconocimientos internacionales, los mas recientes la Orden Carlos III otorgada por los reyes de España en noviembre del 2019 y un doctorado honoris causa de la Pontificia Universidad de Lateranense, en ese mismo mes.

Querido y respetado, Leal protagonizó por años el programa de televisión Andar La Habana, que lo hizo popular en toda la Isla, y enseñó a los cubanos a conocer y amar su capital.