AFP. 10 junio
Manifestantes de los gremios de educación y salud marchan contra las reformas gubernamentales, en Tegucigalpa, el 10 de junio del 2019. Foto: AFP
Manifestantes de los gremios de educación y salud marchan contra las reformas gubernamentales, en Tegucigalpa, el 10 de junio del 2019. Foto: AFP

Tegucigalpa. Miles de médicos, maestros y estudiantes hondureños volvieron a salir este lunes a las calles para protestar contra medidas del gobierno que, a su criterio, privatizan los servicios de salud y educación.

"El magisterio consciente, aquí está presente", "No puede ser privatizado lo que al pueblo le ha costado" y "Fuera JOH", por las siglas del presidente Juan Orlando Hernández, gritaron más de 2.000 personas en la marcha que se llevó a cabo en el bulevar Suyapa, al este de la capital.

"Pedimos salud y educación gratuita para nuestro pueblo", clamó el dirigente magisterial, Luis Sosa, desde un vehículo con un sistema de sonido.

La Plataforma de Defensa de la Salud y la Educación convocó de nuevo a manifestaciones contra dos decretos aprobados por el gobierno que declaran emergencia en salud y educación, con el argumento de mejorar ambos servicios.

Sin embargo, los gremios demandan su derogación, al considerar que privatizan los servicios y facilitan despidos masivos en los dos sectores.

Luego de la manifestación, el presidente Hernández compareció ante la prensa con sus ministros de Seguridad, Julián Pacheco, y Defensa, Freddy Díaz, para advertir que reprimirán a los manifestantes si se producen bloqueos de carreteras.

Pacheco advirtió que "ya no se va a seguir siendo más tolerante" ante los bloqueos de carreteras porque "hay empresas de transporte que han paralizado (sus labores) por temor a lo que pueda suceder en las carreteras".

Díaz agregó que "los soldados van a poder cumplir la misión encomendada" de garantizar la circulación en las carreteras.

Médicos y maestros realizaban protestas en diferentes zonas del país desde hacía más de dos semanas cuando el miércoles pasado las suspendieron para dar espacio al diálogo con el gobierno, el cual no fructificó.

En algunos casos, las manifestaciones se volvieron violentas cuando la policía usó gases lacrimógenes, desatando batallas callejeras por el contraataque con piedras de los protestantes.