AFP . 31 mayo
Los palestinos oran durante la oración del viernes en una mezquita de Jerusalén. El mes sagrado de ramadán expresa su apoyo a los palestinos desplazados y en contra de la presencia de asentamientos judíos en los territorios ocupados por Israel. Foto: AFP
Los palestinos oran durante la oración del viernes en una mezquita de Jerusalén. El mes sagrado de ramadán expresa su apoyo a los palestinos desplazados y en contra de la presencia de asentamientos judíos en los territorios ocupados por Israel. Foto: AFP

Jerusalén. Más de 200.000 fieles acudieron al tercer lugar santo del islam para la última gran oración de este viernes de ramadán en Jerusalén Este, bajo extrema vigilancia israelí tras un ataque palestino que dejó dos heridos israelíes.

Unos 260.000 musulmanes se postraron en filas en la Explanada de las Mezquitas en la Ciudad Vieja, indicó Azzam al–Yatib, director general del Waqf, la fundación que administra el lugar.

Antes, un ataque con arma blanca llevó a la Policía israelí a cerrar provisionalmente algunos accesos a la Ciudad Vieja y decenas de almacenes palestinos, aumentando las tensiones en torno al ultrasensible lugar donde están erigidos la cúpula de la Roca y la mezquita al–Aqsa.

Pero la oración se llevó a cabo sin más incidentes que las decenas de fieles atendidos en las carpas de la Media luna roja por deshidratación o malestares provocados por las altas temperaturas de más de 30 grados y sin lugares para protegerse del sol ardiente.

Los fieles se dejaron alegremente refrescar por el agua esparcida por individuos desde contenedores.

La afluencia hubiera sido aún mayor, de no haberse reforzado los controles practicados por los israelíes tras el ataque, dijo Azzam al–Yatib.

Antes, un palestino acuchilló e hirió a dos israelíes en la Ciudad Vieja de Jerusalén Este este viernes, a pesar de las fuertes medidas de seguridad instauradas con motivo del Ramadán antes de ser abatido por la Policía, indicó el cuerpo armado.

Por otro lado, un adolescente palestino fue abatido por disparos de soldados israelíes cerca de Belén, en Cisjordania, indicó el ministerio palestino de Salud en ese territorio, ocupado por el ejército israelí.

Según medios palestinos, el joven pretendía cruzar la barrera israelí para viajar a Jerusalén con ocasión de la oración del último viernes del ramadán. La Policía israelí se limitó a indicar que había disparado contra un palestino que intentaba cruzar la barrera.

Las autoridades llevaron a cabo un amplio despliegue en las calles de la Ciudad Vieja de Jerusalén poco después del ataque, en previsión de la llegada de los fieles, constató una periodista de la AFP. La Ciudad Vieja, epicentro del conflicto palestino-israelí, ya contaba con una fuerte vigilancia durante el mes del ayuno musulmán.

Por pura coincidencia, este viernes también se celebra el Laylat al–Qadr, o Noche del Destino, por lo que la jornada se anuncia animada para la comunidad musulmana en la Ciudad Vieja.

Los festejos tendrán lugar a dos días de una importante manifestación, el domingo, con motivo del Día de Jerusalén, que marca para los israelíes la “reunificación” de la ciudad tras la toma de la parte oriental durante la guerra de los Seis Días (1967).

La marcha, que pasa por el barrio musulmán, genera tensiones todos los años.

La Ciudad Vieja se encuentra en Jerusalén Este, parte palestina de la ciudad anexionada por Israel. Para Naciones Unidas, esta anexión fue ilegal y considera a Jerusalén Este como un territorio ocupado.

En los últimos años fue escenario de numerosos ataques con arma blanca cometidos por palestinos contra israelíes.

Los palestinos reivindican esa parte de la ciudad como la capital del Estado al que aspiran, pero Israel proclama que todo Jerusalén es su capital “reunificada” e “indivisible”.

Jerusalén es una fuente recurrente de tensiones en el conflicto entre israelíes y palestinos. El proceso diplomático lleva encallado desde hace años.

La administración estadounidense de Donald Trump trata de mediar para encontrar una salida al bloqueo, pero avivó la ira de los palestinos con una serie de medidas proisraelíes, como el reconocimiento de Jerusalén como capital del Estado hebreo, lo que rompió con décadas de consenso internacional.