AFP. 12 agosto
Pasajeros varados esperaban este lunes 12 de agosto del 2019 en el aeropuerto internacional en Hong Kong, donde todos los vuelos fueron cancelados.
Pasajeros varados esperaban este lunes 12 de agosto del 2019 en el aeropuerto internacional en Hong Kong, donde todos los vuelos fueron cancelados.

Hong Kong. El aeropuerto de Hong Kong reanudó sus operaciones el martes al amanecer (hora local), informaron las autoridades aeroportuarias, un día después de que el tráfico quedó interrumpido cuando miles de manifestantes prodemocracia invadieron las salas de llegada.

“Reanudamos las facturaciones”, dijo un vocero del aeropuerto. En las pantallas de información se anunciaba el embarque y la llegada inminente de varios vuelos.

Las autoridades habían anunciado la tarde del lunes la cancelación de todos los vuelos de llegada y salida del aeropuerto, después de que más de 5.000 manifestantes prodemocracia realizaron una protesta pacífica en las instalaciones.

A lo largo de la noche, quienes protestan contra el Gobierno de la región semiautónoma fueron abandonando poco a poco el puerto aéreo. La Policía no intervino para dispersarlos.

Para la mañana del martes ya se habían retirado muchos de los afiches y pancartas que los protestantes instalaron en las terminales, aunque los grafitis no se habían borrado. Algunos de ellos decían “ojo por ojo”.

Los manifestantes habían adoptado este eslogan para su manifestación en el aeropuerto debido a que una mujer sufrió una grave lesión en la cara y habría perdido la vista en un ojo durante una manifestación, la noche del domingo, que derivó en actos de violencia.

Los manifestantes indicaron que planean regresar al aeropuerto a lo largo de la jornada para reanudar su protesta.

El cierre del octavo aeropuerto internacional más frecuentado del mundo, conocido por su eficacia, se anunció en momentos en que el gobierno central chino dijo ver “signos de terrorismo” en el movimiento de protesta.

La anulación de vuelos y los pronunciamientos de China evidenciaron una nueva escalada en la crisis que empezó a comienzos de junio, la más grave en Hong Kong desde su devolución a Pekín en 1997, con diez fines de semana consecutivos de protestas, muchas con enfrentamientos violentos entre radicales y las fuerzas del orden.

Desde hace cuatro días que el aeropuerto, que reportó 74 millones de pasajeros en el 2018, ha sido escenario de manifestaciones que buscan sensibilizar a los viajeros con su causa. Este lunes, según la Policía, había más de 5.000 manifestantes en la terminal aérea.

Un alto funcionario del Gobierno de Estados Unidos instó el lunes a “todas las partes a evitar la violencia”. “Las sociedades se benefician mejor cuando se respetan los diversos puntos de vista políticos y se puedan expresar de manera libre y pacífica”, agregó.

En la sala de embarque

La autoridad aeroportuaria anunció, en un comunicado, que las operaciones en la terminal aérea fueron “gravemente perturbadas” por la manifestación, y que “todos los vuelos fueron anulados por el resto de la jornada”, excepto los viajes de salida que habían terminado el registro y los de llegada ya en ruta a Hong Kong.

Kong Wing-cheung, un funcionario de relaciones públicas de la Policía, afirmó en rueda de prensa que los manifestantes, quienes inicialmente estaban en las salas de llegada, habían también ido a las salas de embarque.

Aeropuerto de Hong Kong cancela todos los vuelos

“Los manifestantes radicales de Hong Kong recurrieron en varias ocasiones a objetos extremadamente peligrosos para atacar a los policías, lo que constituye un crimen grave y revela signos incipientes de terrorismo”, declaró en Pekín el portavoz de la Oficina de Asuntos de Hong Kong y Macao, Yang Guang.

El lunes por la noche, los medios estatales chinos difundieron videos en los que se veía vehículos blindados de transporte de tropas dirigiéndose supuestamente hacia Shenzhen, fronteriza con Hong Kong.

El Global Times informó de que la policía militar china se estaba preparando para “aparentes ejercicios a gran escala”.

En un comentario publicado en la madrugada del martes, la agencia Xinhua consideró que el futuro de Hong Kong estaba en un “momento crítico”.

Desencadenada por el rechazo a un proyecto de ley que autorizaba las extradiciones hacia China, la movilización de Hong Kong amplió sus reivindicaciones para denunciar un retroceso en las libertades y una injerencia de China.

En virtud del principio "Un país, dos sistemas", que rigió la retrocesión, Hong Kong goza de libertades inexistentes en China, en teoría hasta 2047. Pero un sector de la población cree que Pekín socava cada vez más esos derechos.

‘Ojo por ojo’

El lunes, la manifestación creció y subió de tono con denuncias de violencia policial. “¡Hong Kong no es un lugar seguro!”, advertía una pancarta. “¡La policía es una vergüenza!”

Los agentes lanzaron el domingo lacrimógenos en las calles de comercio y los manifestantes respondieron lanzando ladrillos o rociándolos en un estación de metro con extintores y mangueras.

Un responsable del gobierno de Hong Kong informó que 45 personas resultaron heridas en los enfrentamientos, dos de ellos en estado de gravedad, de los cuales una mujer sufrió heridas en el rostro.

Fotos que la mostraban en el piso con el rostro ensangrentado fueron tomadas en Internet para llamar a nuevas manifestaciones. “Ojo por ojo”, proclamaba un volante que invitaba a protestar en el aeropuerto.

Manifestantes ocupaban una de las salas de arribo de vuelos del aeropuerto internacional de Hong Kong, este lunes 12 de agosto del 2019.
Manifestantes ocupaban una de las salas de arribo de vuelos del aeropuerto internacional de Hong Kong, este lunes 12 de agosto del 2019.