AFP . 23 mayo

Washington. John Walker Lindh, el “talibán estadounidense” capturado mientras luchaba con los insurgentes islamistas en noviembre de 2001, fue liberado en Estados Unidos este jueves tras 17 años de prisión, informaron fuentes oficiales.

Vista del Complejo Correccional Federal de Terre Haute, donde el 'Talibán Americano' John Walker Lindh cumplió 17 años de cárcel.
Vista del Complejo Correccional Federal de Terre Haute, donde el 'Talibán Americano' John Walker Lindh cumplió 17 años de cárcel.

La Agencia Federal de Prisiones confirmó su liberación temprano en la mañana de la prisión federal de alta seguridad en Terre Haute, Indiana.

El exconvicto, sospechado de mantener la ideología extremista que lo llevó a Afganistán, se instalará en Virginia bajo una estricta libertad condicional que limita su capacidad de conectarse o contactar a otros islamistas, dijo su abogado Bill Cummings.

Conocido como “Detenido 001” durante la guerra contra el terrorismo emprendida por Washington, la liberación de Lindh reaviva los recuerdos de los ataques del 11 de septiembre en Nueva York, tras los cuales él se convirtió para muchos en una de las caras de la amenaza yihadista en el país.

Pero además, subraya el hecho de que, casi dos décadas después, Estados Unidos continúa la batalla contra los talibanes sin que se vislumbre un final.

Fotografía del estadounidense John Walker Lindh, sin fecha obtenida el martes 22 de enero de 2002 en una escuela religiosa donde estudió durante cinco meses en Bannu, a 304 kilómetros al suroeste de Islamabad, Pakistán. Foto: AP
Fotografía del estadounidense John Walker Lindh, sin fecha obtenida el martes 22 de enero de 2002 en una escuela religiosa donde estudió durante cinco meses en Bannu, a 304 kilómetros al suroeste de Islamabad, Pakistán. Foto: AP

Su familia, que vive cerca de San Francisco, California, no ha hecho comentarios y no ha podido ser contactada inmediatamente este jueves.

En una carta dirigida a la Agencia Federal de Prisiones, dos senadores citaron esta semana acusaciones no comprobadas de que Lindh apoya la violencia extremista “abiertamente”, y se preguntaron cómo se logrará contener esa supuesta amenaza.

“Debemos considerar las implicaciones de seguridad y protección para nuestros ciudadanos y las comunidades que recibirán a individuos como John Walker Lindh”, escribieron.

Lindh, de 38 años, logró reducir tres años su pena original de 20 por buen comportamiento.

Hijo de una pareja de clase media que vivía en el norte de San Francisco, Lindh se convirtió al islam a los 16 años y viajó en 1998 a Yemen a estudiar árabe.

Después de regresar a casa por meses, volvió a Yemen en 2000 y luego a Pakistán para seguir estudiando en una escuela religiosa.

A mediados de 2001, aparentemente atraído por las historias de maltrato a los afganos, se unió a la lucha de los talibanes contra la Alianza del Norte.

Después de que Estados Unidos interviniera en Afganistán tras los ataques en Nueva York, Lindh fue uno de los cientos de combatientes capturados en noviembre por las fuerzas de la Alianza del Norte.

Le reveló su identidad estadounidense a dos agentes de la CIA.

Uno de ellos, Johnny Micheal Spann, murió en una revuelta de prisioneros horas después de haber interrogado a Lindh, lo que lo convirtió en el primer estadounidense asesinado en el conflicto tras el 11 de septiembre en Afganistán.

Ya en Estados Unidos, fue acusado de múltiples cargos de terrorismo y conspiración para matar estadounidenses. Políticos y generales pidieron la pena de muerte.

En julio de 2002, se declaró culpable de cargos mucho más reducidos relacionados con ayudar ilegalmente a los talibanes y de portar armas y explosivos.

Según la mayoría de las versiones, Lindh se aferró firmemente al Islam durante su encarcelamiento.

Pasó años con unos pocos prisioneros musulmanes en la Unidad de Gestión de Comunicaciones de la prisión de Terre Haute, donde sus contactos con personas y medios externos eran estrictamente controlados.

Un informe interno de 2017 del Centro Nacional de Contraterrorismo de Estados Unidos, obtenidos por el sitio web de Foreign Policy, se decía que Lindh "continuó abogando por la yihad global y escribiendo y traduciendo textos extremistas violentos".

La acusación no fue respaldada por evidencia pública y los documentos judiciales nunca retrataron a Lindh como un partidario de la "yihad global".

Pero Alexander Meleagrou-Hitchens, investigador en el Centro para el Extremismo de la Universidad George Washington, asegura que en prisión, Lindh se volvió cercano a Ahmad Musa Jibril, un árabe-estadounidense que desde su liberación en 2012 continúa predicando una versión extremadamente conservadora del Islam, popular entre los yihadistas.

Tras ser liberado, Lindh estará bajo duras condiciones por los próximos tres años.

Pese a haber conseguido la ciudadanía irlandesa mientras estaba en prisión, no podrá obtener un pasaporte para viajar fuera del país.

Solo puede usar una computadora con internet o teléfono con permiso y bajo monitoreo de las autoridades.

También deberá someterse al escrutinio de una sociedad en la que muchos creen que debería permanecer preso de por vida.

El secretario de Estado Mike Pompeo, quien antes dirigió la CIA, consideró que su liberación es "inexplicable".

"Todavía amenaza a Estados Unidos de América y aún sigue comprometido con la misma yihad a la que se unió y que mató a un gran estadounidense y un gran oficial", dijo Pompeo en alusión a Spann, en una entrevista con Fox News.

“Hay algo profundamente preocupante y malo en ello”, dijo, y llamó a “revisar” la decisión.