Interés Humano

Juzgan a una alemana por unirse al Estado Islámico en su adolescencia

Mujer se radicalizó y se unió a la causa islamista con tan solo 15 años, actualmente tiene 22.

Berlín. Una mujer alemana que viajó a Siria en su adolescencia para unirse al grupo yihadista Estado Islámico (EI) empezó a ser juzgada este martes en Halle, en el este de Alemania, acusada de complicidad en crímenes de lesa humanidad.

Leonora Messing, de 22 años en la actualidad, está siendo procesada por las sospechas de que ella y su esposo, integrante del grupo EI, esclavizaron a una mujer yazidí en el 2015 en Siria. En el juicio a puerta cerrada, que previsiblemente se prolongará hasta mediados de mayo, Messing también enfrenta cargos por integrar una organización terrorista y por violación de leyes sobre armas.

El caso generó un debate en Alemania sobre cómo una chica de 15 años, de un pueblo pequeño, pudo radicalizarse y unirse a la causa islamista. Messing huyó de su casa en marzo del 2015 a la parte de Siria controlada por EI.

Al llegar a Raqa, entonces “capital” de facto del EI en Siria, se convirtió en la tercera esposa de un alemán originario de su región. El padre de Messing, un panadero de la localidad alemana de Breitenbach, se enteró de que su hija se adhirió al islamismo radical al abrir su computadora y leer su diario, tras su desaparición.

Seis días después de que se fuera, su padre recibió un mensaje informándole de que su hija “escogió a Alá y el islam” y que había “llegado al califato”.

‘Una buena alumna’

“Era una buena alumna”, explicó su padre, Maik Messing, a la radio NDR en el 2019. “Iba a una residencia de ancianos para leerle a personas mayores, participó en el carnaval como majorette”, contó. La joven llevaba una doble vida y frecuentaba, al parecer sin conocimiento de sus padres, una mezquita en Fráncfort.

Messing figura entre los más de 1.150 islamistas que se fueron de Alemania desde el 2011 rumbo a Siria e Irak, según el gobierno alemán. Aunque su caso despertó una atención particular, por su edad y porque su padre aceptó colaborar con un equipo de la televisión y de la radio pública regional NDR.

El hombre hizo públicos los miles de mensajes que se intercambiaba con su hija, revelando que la joven estaba intentando desesperadamente huir del “califato”. La justicia alemana la acusa de haber trabajado durante tres meses en un hospital del grupo EI en Raqa y de haber “espiado” a esposas de combatientes para los servicios de inteligencia de la organización.

También está acusada de haber estado implicada en delitos de tráfico de seres humanos, pues su esposo “compró” a una mujer yazidí de 33 años y luego la vendió. Tras haber dado a luz a dos niñas, Messing terminó detenida en un campamento bajo control kurdo en el norte de Siria.

Su esposo, Martin Lemke, había sido capturado en el 2019 por las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS), dominadas por los kurdos, según afirmaron Leonora Messing y otra de sus esposas. La joven fue repatriada en diciembre del 2020 y arrestada al llegar al aeropuerto de Fráncfort. Posteriormente fue liberada.