AFP. 3 septiembre
Centenares de personas participan en una manifestación contra el gobierno brasileño por el incendio del Museo Nacional, en Río de Janeiro, el 3 de setiembre del 2018. Foto: AFP
Centenares de personas participan en una manifestación contra el gobierno brasileño por el incendio del Museo Nacional, en Río de Janeiro, el 3 de setiembre del 2018. Foto: AFP

Río de Janeiro. El devastador incendio del Museo Nacional de Brasil causó desazón por la pérdida de un patrimonio invaluable e indignación contra los recortes presupuestarios en Brasil.

Miles de personas se congregaron al anochecer de este lunes en la plaza Cinelandia, del centro de la ciudad, mientras el gobierno prometía recursos para construir un nuevo museo.

“No sirve solo llorar. Es necesario que el gobierno federal, que dispone de recursos, ayude al Museo a reconstruir su historia”, afirmó ante el devastado edificio el director de la bicentenaria institución, Alexandre Keller.

Hacia el mediodía, algunos manifestantes protagonizaron forcejeos con la Policía y arrojaron piedras, para abrirse paso hasta el jardín que da acceso al edificio, formando a su alrededor una cadena humana como símbolo de un abrazo a lo que fuera una joya de Brasil.

La tristeza y el enojo se hacían sentir también en las redes sociales.

“Esta tragedia solo confirma que la desatención y la corrupción consiguen destruir cosas que ni el tiempo conseguía destruir”, escribió en Twitter el usuario @yhochi_.

El gobierno del conservador Michel Temer congeló los gastos públicos y redujo presupuestos en todas las áreas, para paliar el déficit presupuestario dejado por dos años de recesión económica, con un débil despegue en el 2017.

(Video) Incendio devora museo nacional de Río, joya cultural de Brasil

El malestar social se incrementó con los escándalos de corrupción que involucran a altos dirigentes de casi todos los partidos políticos.

Inaugurado en 1818, el Museo Nacional era el mayor museo de historia natural y antropológico de América del Sur, con más de 20 millones de piezas y una biblioteca de más de 530.000 títulos.

La institución, vinculada a la Universidad Federal de Rio de Janeiro (UFRJ), había sufrido recortes en la financiación, que le obligaron a cerrar al público varios de sus espacios y terminaron por desatender su mantenimiento.

El museo tenía pendiente recibir un patrocinio por 21,7 millones de reales ($5,3 millones), firmado en junio por el banco de fomento brasileño (BNDES).

La vicedirectora del museo, Cristiana Serejo, explicó que detrás de esta tragedia están "la falta de dinero y una burocracia muy grande". Aseguró, además, que los detectores de humo no estaban funcionando y que el museo no tenía seguro de incendio.

Tristeza y furia

En la protesta en el centro de Río, los lamentos se mezclaban con la cólera. “El museo tenía muchas piezas importantes (...). Ahora también tendremos la memoria borrada”, dijo Natacha, una estudiante de museología.

Caio, alumno de antropología en el Museo Nacional, también manifestó su enojo: "Fue un incendio causado por años de falta de atención del gobierno. Nuestro programa de antropología sufrió recortes absurdos en los últimos dos años".

Una mujer sostiene un cartel con la frase
Una mujer sostiene un cartel con la frase "Tragedia anunciada" durante una protesta contra el gobierno brasileño, tras un incendio que arrasó el atesorado Museo Nacional de Brasil, el 3 de setiembre del 2018. Foto: AFP

El gobierno de Temer trató de salir al paso de las críticas, anunciando por la mañana la creación de una "red de apoyo económico" con grandes empresas públicas y privadas para facilitar la reconstrucción del museo, aunque sin detallar los recursos que se prevé destinar.

El Ministerio de Educación anunció también una inversión inicial de 10 millones de reales ($2,4 millones) para comenzar las obras.

En tanto, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) lamentó “la mayor tragedia para la cultura brasileña en los últimos tiempos”, y denunció que el incendio “expone la fragilidad de los mecanismos nacionales de preservación de sus bienes culturales”.

El museo tenía una particular reputación por la riqueza de su departamento de Paleontología, con más de 26.000 fósiles, entre ellos un esqueleto de dinosaurio descubierto en Minais Gerais (centro) y numerosos especímenes de otras especies extinguidas (perezosos gigantes y tigres dientes de sable).

Una de las piezas más lloradas es la del más antiguo fósil humano descubierto en Brasil, conocido con el nombre de Luzia.

La vicedirectora del museo estimó que solo el 10% del acervo del museo se salvó. "Algunas cerámicas, el meteorito (el mayor encontrado en Brasil), algunas piedras", lamentó.

El siniestro en el museo se declaró el domingo por causas por el momento desconocidas, cuando ya había cerrado las puertas al público.

Las llamas se extendieron rápidamente por sus tres plantas, que contenían materiales altamente inflamables. Una veintena de cuarteles de bomberos movilizados tardó seis horas en controlar el incendio.

Visiblemente chamuscada, la fachada del imponente edificio resistió a las llamas, pero poco quedó en el interior. Los hierros retorcidos y los escombros se acumulan en la planta baja, el techo desapareció y una de las alas del segundo y del tercer piso se derrumbó. El olor a quemado inunda el lugar.

La Alcaldía descartó un riesgo inminente de “colapso estructural” de la fachada.