AFP.   13 junio
Varias personas festejaron el miércoles 12 de junio del 2019, en Quito, el fallo de la Corte Constitucional sobre el matrimonio igualitario.

Quito. La Iglesia católica de Ecuador movilizará a sus fieles en defensa del matrimonio entre hombre y mujer tras un histórico fallo de la Corte Constitucional que dio paso a las bodas entre personas del mismo sexo.

"En las calles se escribe la historia", advirtió este jueves el presidente de la Conferencia Episcopal Ecuatoriana, monseñor Eugenio Arellano, en una rueda de prensa en Quito.

Arellano agregó que el matrimonio homosexual "no va con la fe católica ni con la fe cristiana" y convocó a los feligreses en "defensa de la familia" conformada por "hombre y mujer".

Aún sin una fecha definida, las movilizaciones se realizarán simultáneamente en varias ciudades y podrían atraer a multitudes teniendo en cuenta la influencia del clero en este país conservador donde el 80% de las personas dice profesar la fe católica.

Con cinco votos a favor y cuatro en contra, los jueces de la Corte Constitucional fallaron el miércoles a favor de las minorías sexuales, con lo que Ecuador se sumó así a Argentina, Brasil, Colombia, Uruguay y Costa Rica (a partir de mayo del 2020) en el reconocimiento del matrimonio igualitario en Latinoamérica.

Los colectivos LGBTI (lesbianas, gais, bisexuales, transexuales e intersexuales) celebraron su histórica conquista con bodas simbólicas y arropados en la bandera del arcoíris.

La Corte Constitucional todavía no ha revelado los detalles de su sentencia, que modifica en la práctica un artículo de la Constitución Política del 2008 que define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer.

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La jerarquía católica cuestionó precisamente las atribuciones de los magistrados para alterar el texto constitucional.

“Bajo ningún argumento (la Corte) está facultada para reformar el contenido” y los “únicos mecanismos” válidos de reforma son el referendo o el voto calificado de la Asamblea Nacional, aseveró Arellano.

Minorías se defienden

La postura de la Iglesia católica promete avivar la controversia con las minorías sexuales, que defienden su derecho a no ser discriminadas.

"Las familias no se destruyen, las familias van a estar fortalecidas, las familias no se van a terminar. Al contrario, simplemente es el reconocimiento formal de unas familias que existen, que han estado en la clandestinidad, olvidadas por el Estado", dijo en rueda de prensa el activista Efraín Soria.

Este ecuatoriano de 50 años y su pareja, Javier Benalcázar, presentaron la demanda que dio pie al pronunciamiento de la Corte.

Pamela Troya, vocera de una campaña por el matrimonio civil igualitario y que desde el 2013 busca casarse ante las autoridades con otra mujer, recordó que la Constitución ya reconoce a “la familia en sus diversos tipos”.

“No es necesario reformar la Constitución”, agregó la portavoz en conferencia de prensa, aunque admitió que deben realizarse cambios en el Código Civil y en la Ley de Gestión de la Identidad y Datos Civiles, que han sido declarados “inconstitucionales” de acuerdo con el fallo.

Esta pareja celebró en Guayaquil, el miércoles 12 de junio del 2019, el fallo de la Corte Constitucional ecuatoriana que permite el matrimonio entre personas del mismo sexo.

Sectores conservadores están planteando la posibilidad de responder al fallo con una consulta popular.

"Los derechos humanos no se consultan", replicó Troya.

A pesar del reconocimiento del matrimonio igualitario, Soria y Benalcázar deberán esperar a que se surtan nuevos trámites antes de contraer nupcias.

La Corte Constitucional tendrá primero que notificar su fallo al tribunal de Quito ante el cual presentaron su recurso judicial, lo que podría tomar varias semanas, según expertos.

La Iglesia católica, entretanto, dijo que está en contra de "toda forma de discriminación social, política, religiosa, económica o cultural", pero exigió respeto a la fe de la mayoría de los ecuatorianos.

“No marginamos a nadie, respetamos, pero también exigimos respeto para nuestras creencias”, manifestó el presidente de la Conferencia Episcopal.

En agosto la autoridad también inscribió por primera vez a dos hijos de una pareja de lesbianas inglesas con el apellido de ambas.