AFP. 25 octubre, 2018
Pacientes detenidos en el Hospital Nacional Kenyatta en Nairobi, Kenia, el lunes 6 de agosto del 2018.

Nairobi, Kenia. Médicos del Hospital Nacional Kenyatta de Nairobi le dijeron a Robert Wanyonyi que no hay nada más que puedan hacer por él. Sin embargo, más de un año después de que llegó paralizado al recibir un balazo en un robo, este excomerciante permanece atrapado en el hospital.

Dado que Wanyonyi no puede pagar una cuenta del equivalente a poco más de $39.000, el hospital no le permite irse de su cama en el cuarto piso.

En este hospital de Kenia y en una cantidad inusitada de centros de salud de todo el mundo, si uno no paga, no puede irse a su casa.

Los centros médicos a menudo retienen a los pacientes después de que han sido dados de alta, usando guardias armados, encerrándolos bajo llave e incluso encadenándolos si no están en condiciones de pagar por los servicios recibidos. Ni la muerte garantiza que se podrán ir: hospitales y morgues de Kenia tienen cientos de cadáveres a la espera de que sus familias paguen las cuentas de sus seres queridos, según funcionarios del gobierno.

Una investigación de la Associated Press reveló que hay 30 países en los que los hospitales pueden transformarse en verdaderas prisiones, según sus propios archivos, listas de pacientes y entrevistas con docenas de médicos, enfermeras, académicos del campo de la salud, pacientes y administradores de los centros de salud. Filipinas, India, China, Tailandia, Lituania, Bulgaria, Bolivia e Irán son algunos de los países donde se comprobó que los pacientes no pueden irse de ciertos hospitales.

De los más de 20 hospitales que la AP visitó en el Congo, solo uno no retenía a los pacientes que no pagaban.

Margaret Oliele, expaciente detenida, posó para un retrato en su casa en Nairobi, Kenia.

“Lo mas notable es que, cuanto más investigamos, más casos encontramos”, dijo el doctor Ashish Jha, director del Instituto de Salud Global de Harvard. “Hay probablemente cientos de miles de personas, si no millones, que son afectadas a nivel mundial” .

En varias visitas efectuadas en agosto al Hospital Nacional Kenyatta, considerado un centro de salud de primera, la AP presenció guardias armados con uniformes militares que vigilaban a pacientes. Los detenidos dormían en el piso, en salones a los que no tenía acceso nadie. En una ocasión los guardias impidieron que un individuo viese a su bebé.

El Ministerio de Salud de Kenia y el hospital cancelaron varias entrevistas acordadas con la AP y declinaron hacer comentarios.

Expertos en el tema dicen que la retención de pacientes es una violación a los derechos humanos. Las Naciones Unidas, Estados Unidos y organismos internacionales, así como donantes y agrupaciones benéficas, no obstante, guardan silencio y siguen aportando miles de millones de dólares a estas naciones para apoyar sus sistemas de salud y combatir brotes de enfermedades como sida y malaria.

En setiembre del 2010, Maimuna Awuor Omuya no pudo pagar su factura en el Hospital de Maternidad de Pumwani, después del parto de su sexto hijo. Omuya y su bebé fueron encarcelados. Fueron liberados después de casi un mes. AP

“La gente sabe que los pacientes están siendo retenidos como prisioneros, pero probablemente piensen que tienen cosas más importantes en las que concentrarse y lo dejan pasar” , comentó Sophie Harman, experta en salud mundial de la Universidad Queen Mary de Londres.

Presión por pago

Los hospitales a menudo admiten que la retención de los pacientes no es redituable, pero muchos dicen que a veces ayuda a que se reciban al menos pagos parciales y que funciona como disuasivo.

Festus Njuguna, oncólogo del Hospital Moi de Eldoret, unos 300 kilómetros al noroesta de Nairobi, manifestó que esa institución sistemáticamente retiene a niños con cáncer que terminaron su tratamiento, pero cuyos padres no pueden pagarlo.

“No me gusta que los médicos y enfermeras que han tratado a estos pacientes los vean así” , señaló Njuguna.

Muchos funcionarios, sin embargo, justifican esa práctica.

“No podemos permitir que todo el mundo que no paga se vaya”, alegó Leedy Nyembo-Mugalu, director del Hospital de Referencia de Katuba, en el Congo. Agregó que la retención de pacientes no es algo que tenga que ver con los derechos humanos, sino una cuestión de negocios. “Nadie regresa a pagar su cuenta uno o dos meses después” .

Las agencias y compañías del campo de la salud de todo el mundo que operan donde los pacientes son retenidos tienen poco que decir al respecto.

La doctora Agnes Soucat, de la Organización Mundial de la Salud, dijo que no apoya la retención de pacientes, pero que no ha podido documentar esos casos. La OMS, por otro lado, ha hecho cientos de recomendaciones sobre cómo lidiar con temas como el sida y el virus del zika, pero jamás ha dicho nada sobre la detención de pacientes en los hospitales.

El paciente detenido Robert Wanyonyi yacía en una cama en el Hospital Nacional de Kenyatta en Nairobi, Kenia, el 11 de agosto de 2018. No le permitenirse porque no puede pagar su factura de $ 39.570.