AFP. 6 noviembre
Migrantes dormían en una calle en París, este miércoles 6 de noviembre del 2019.
Migrantes dormían en una calle en París, este miércoles 6 de noviembre del 2019.

París. Francia establecerá cuotas de inmigrantes económicos en función de las necesidades de cada sector y limitará el acceso de los solicitantes de asilo a la seguridad social, una reforma que evidencia un giro a la derecha en su política migratoria.

"Debemos retomar el control de nuestra política migratoria", declaró el primer ministro, Edouard Philippe, quien presentó el miércoles en una conferencia de prensa 20 medidas de su nuevo "plan inmigración".

Esta iniciativa responde a la voluntad del gobierno de no dejar el monopolio de los temas migratorios a la extrema derecha, con la mirada puesta en las elecciones presidenciales del 2022.

Entre las medidas más controvertidos figura el establecimiento a partir del 2020 de cuotas de entrada de inmigrantes económicos –con excepción de los ciudadanos de la Unión Europea– en función de las necesidades del mercado laboral francés.

"La idea es tener objetivos cifrados o cuotas" en función de una lista de sectores con escasez de mano de obra que será establecida cada año en colaboración con las organizaciones sociales y las autoridades regionales, detalló la ministra de Trabajo, Muriel Pénicaud.

Actualmente, unos 150.000 empleos en Francia no están cubiertos por falta de candidatos y 50% de empresas tienen dificultades para contratar, según el servicio de desempleo francés.

Hay una escasez de mano de obra en dos tipos de puestos: los que requieren pocas calificaciones, como la construcción, la hotelería o la restauración, y empleos altamente calificados como ingenieros en informática o veterinarios.

Francia endurece política migratoria

Para hacer venir a profesionales extranjeros, las empresas deben actualmente seguir un trámite complejo durante el cual deben justificar que no pueden contratar a un residente francés.

Cuotas de inmigración

El tema de “cuotas” en materia de inmigración surgió a inicios de año, en plena crisis de los “chalecos amarillos”, cuando el presidente Emmanuel Macron, quien hasta ahora se oponía a esta idea, habló por primera vez de establecer “objetivos anuales”.

Para la izquierda, el mandatario centrista se inspira del expresidente conservador Nicolás Sarkozy, quien se había pronunciado a favor de establecer cuotas nacionales antes de abandonar la idea por estimarla “ineficaz”.

Aún así, la medida es en gran parte simbólica ya que de los 260.000 permisos de estadía que emitió Francia en el 2018 apenas 33.000 fueron por motivos profesionales.

El gobierno también anunció un plan para restringir el acceso a la atención médica de los solicitantes de asilo.

Estos tendrán que esperar tres meses antes de poder acceder a la protección sanitaria universal. Antes de este plazo solo tendrán acceso a atención gratuita por motivos urgentes.

Asimismo, los extranjeros sin papeles y aquellos que no lograron obtener el estatuto de refugiado solo podrán gozar de una cobertura completa de la seguridad social durante seis meses, frente a 12 actualmente.

“Para poder recibir a todo el mundo de manera adecuada, no debemos ser un país demasiado atractivo”, arguyó Emmanuel Macron en una entrevista a finales de setiembre.