Ximena Alfaro M.. 8 octubre
La investigadora galardonada Jennifer Doudna celebró este miércoles el anuncio del premio Nobel de Química con el científico costarricense Enrique Lin, en las afueras del Instituto de Innovación Genómica de la Universidad de California. Foto: Enrique Lin para LN
La investigadora galardonada Jennifer Doudna celebró este miércoles el anuncio del premio Nobel de Química con el científico costarricense Enrique Lin, en las afueras del Instituto de Innovación Genómica de la Universidad de California. Foto: Enrique Lin para LN

Hace justo un año, el científico costarricense Enrique Lin Shiao empezaba una nueva aventura en su camino profesional.

El tico, de 32 años, fue seleccionado para efectuar su investigación posdoctoral en el laboratorio de Jennifer Doudna, una de las mujeres galardonadas este año con el premio Nobel de Química por ser la cocreadora del método CRISPR-Cas, una técnica para modificar los genes humanos y “editar” el ADN, conocido como las “tijeras moleculares”.

Doudna, estadounidense de 56 años, fue premiada este miércoles junto a la francesa Emmanuelle Charpentier, de 51 años. Ambas bioquímicas se convirtieron así en la sexta y sétima mujer en ser laureadas con un Nobel de Química desde 1901 y en el primer equipo 100% femenino en recibir un Nobel científico.

El joven tico, quien reside en Estados Unidos desde el 2013, forma parte del Instituto de Innovación Genómica de la Universidad de California, Berkeley, y se dedica a mejorar la tecnología CRISPR-Cas19 para aplicaciones de células humanas.

Lin relató que este método es visto como un cambio revolucionario, porque permite modificar el código de humanos, plantas y animales y puede aplicarse, por ejemplo, para tratar enfermedades genéticas o en el mejoramiento de cultivos.

“El jurado del Nobel dijo que estaba dando este premio a las dos investigadoras por la habilidad de poder reescribir el código de vida, creo que eso resume muy bien lo que permite. Podemos cambiar organismos, células, crear curas que antes no podíamos ni imaginarnos. Trasciende también porque no solo se puede aplicar a los seres humanos, también podemos pensar en el cambio climático. Se pueden hacer plantas que resistan al calor o hacer corales que sean más resistentes a la solidificación de los mares. Las posibilidades son infinitas”, manifestó el científico.

Además, destacó que se trata de una tecnología de fácil acceso y bajo costo, razones que permiten que actualmente se utilice en la mayoría de los países. Incluso, señala que la Universidad de Costa Rica empleó el método de edición genética en el cultivo de tomates.

Emmanuelle Charpentier (izq.) y Jennifer Doudna, el 21 de octubre del 2015. Foto: AFP
Emmanuelle Charpentier (izq.) y Jennifer Doudna, el 21 de octubre del 2015. Foto: AFP

“Es una tecnología democratizante, ya que es muy fácil de hacer. Antes había tecnologías que permitían hacer edición genética, pero eran muy complicadas y solo los laboratorios con muchos recursos podían hacerlo. Esto es tan simple y tan barato que se puede hacer en cualquier parte del mundo”, mencionó.

Lian también comentó que el CRISPR-Cas se utilizó el año pasado para curar a una paciente con anemia falciforme, la cual ocurre cuando el cuerpo produce glóbulos rojos irregulares, y el resultado fue exitoso.

Acerca de su experiencia de laborar al lado de Doudna, el costarricense, oriundo de Sabanilla de Montes de Oca, afirma que ha sido un privilegio y ha tenido un año de aprendizajes.

Lin describe a la científica como una persona humilde, creativa y perseverante, con una muy buena visión de proyectos y de nuevas tecnologías. Asimismo, destaca la manera en la que comunica la ciencia y en el interés que mantiene de emprender proyectos que aporten a la sociedad.

“Es un privilegio muy grande poder tener esta oportunidad de trabajar con ella y la verdad que ha sido muy buena jefa y muy buena mentora para mí. (...) Llevo un año desde que empecé a trabajar aquí y estoy muy feliz, hay un ambiente en el laboratorio muy colaborativo. Como estamos trabajando en algo tan revolucionario la gente está muy inspirada y yo también me siento así”, contó

Asimismo, el tico dijo que en el laboratorio ya están haciendo pruebas del mecanismo con el virus SARS-CoV-2, causante de la covid-19.

(Video) Dos mujeres genetistas de Francia y EE. UU. ganan el Nobel de Química

¿Qué son las ‘tijeras moleculares’?

En su ADN, las bacterias desarrollan secuencias repetidas agrupadas que pueden recordar y luego destruir los virus que las atacan. Es decir, es un sistema inmunológico que puede adaptarse para combatir cada nueva ola de virus.

“Las ‘tijeras moleculares’ vienen de las bacterias, es como un sistema inmune a las bacterias que permite que ellas se defiendan del virus. Una vez que un virus infecta a una bacteria, la bacteria toma una parte del ADN del virus y lo integra a su propio genoma. Cuando la bacteria reconoce la secuencia del virus lo que hace es cortarla en un lugar específico para poder así hacer un reemplazo de ese segmento”, explicó Lin.

Sin embargo, de acuerdo con la agencia AFP, la técnica aún no es infalible y tiene camino por recorrer. También hay que evitar usos no deseables como el caso de un científico chino que lo utilizó en embriones humanos durante una fecundación in vitro de la que nacieron gemelas. El científico quiso introducir en ellas una mutación de resistencia al VIH, pero provocó otras mutaciones por error cuyas secuelas en la salud de estas personas se desconoce.

Este logro también se ve envuelto en disputas de patentes en Estados Unidos entre las dos premiadas y el investigador estadounidense de origen chino Feng Zhang, lo que hizo pensar a algunos que la recompensa no llegaría por ahora.

Las dos genetistas han sido galardonadas con otras distinciones por este descubrimiento: el Breakthrough Prize (2015), el Princesa de Asturias en España (2015) o el premio Kavli de las nanociencias en Noruega (2018).