AFP .   27 abril

Lima. El detenido expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski, hospitalizado desde la semana pasada por dolencias cardíacas, fue operado de urgencia este sábado para implantarle un marcapasos.

En esta foto de archivo tomada en Lima el 10 de abril de 2019, el expresidente peruano Pedro Pablo Kuczynski (2016-2018) estaba detenido por la policía. Foto: AFP

“Él ha salido de una operación bastante larga. Se encuentra ahora bien, los médicos están contentos con los resultados de la operación”, dijo a la prensa Miguel Kuczynski, hermano del exmandatario.

“Se está despertando. Vamos a venir luego y darle más noticias”, sostuvo Kuczynski tras salir de la clínica donde fue intervenido el expresidente.

Kuczynski, de 80 años, es uno de los cuatro expresidentes peruanos investigados por el escándalo de la constructora brasileña Odebrecht y fue operado 10 días después de que el exmandatario Alan García se suicidara de un tiro en la cabeza cuando iba a ser detenido por este caso.

Kuczynsk había renunciado a la presidencia en marzo de 2018, al cabo de apenas 20 meses en el poder, y estaba internado en la unidad de cuidados intensivos de la Clínica Anglo Americana de Lima por una crisis de hipertensión desde el 16 de abril.

Un informe médico reveló el jueves que Kuczynski sufría una taquicardia ventricular esporádica con peligro de descompensación ante situaciones de estrés, "con potencial riesgo de fibrilación ventricular y muerte súbita".

Además, padecía de fibrilación auricular crónica revertida con cardioversión eléctrica que se está controlando con antiarrítmicos y anticoagulantes, según el reporte de la clínica.

La justicia peruana dispuso el sábado la detención domiciliaria por 36 meses al expresidente en lugar de la prisión preventiva por igual plazo que ordenó un tribunal la semana pasada, en un caso de corrupción ligado a la constructora brasileña Odebrecht.

“La Primera Sala Penal de Apelaciones Nacional Permanente Especializado en Delitos de Corrupción de Funcionarios (CSJE) revoca la prisión preventiva contra Pedro Pablo Kuczynski por el plazo de 36 meses, y en consecuencia, dispuso detención domiciliaria por el plazo de 36 meses”, indica un comunicado del Poder Judicial.

Asimismo, el tribunal le impuso a Kuczynski varias reglas de conducta, entre ellas no hablar con la prensa, y el pago de una caución económica de 100.000 mil soles (unos 30.300 doláres).

El exgobernante (2016-2018) es investigado por presunto lavado de activos por este caso.

Fruto de un acuerdo de colaboración, exjefes de la constructora testificaron esta semana en Brasil ante fiscales peruanos, a quienes entregaron “las rutas del dinero” que Odebrecht repartió durante años en Perú entre figuras de poder, desde presidentes hasta alcaldes, para amarrar contratos de infraestructura.

Kuczynski es el segundo exgobernante peruano que ha estado en prisión por el megaescándalo de Odebrecht, que salpica a cuatro exmandatarios, incluido el difunto Alan García (1985-1990 y 2006-2011).

Exitoso exbanquero de Wall Street, Kuczynski es investigado por pagos de Odebrecht a dos empresas ligadas a él cuando era ministro de Economía del presidente Alejandro Toledo (2001-2006).

La empresa brasileña declaró en 2017 que había pagado casi cinco millones de dólares por asesorías a dos firmas ligadas a Kuczynski: First Capital y Westfield Capital.

Toledo escapó en enero de 2017 a Estados Unidos y ahora enfrenta un pedido de extradición, mientras el expresidente Ollanta Humala (2011-2016) y su esposa Nadine estuvieron nueve meses en prisión preventiva por este caso, que también salpica a gobernadores y alcaldes peruanos.

El entonces presidente negaba hasta ese momento todo vínculo con la constructora y estas revelaciones gatillaron un proceso de destitución en el Congreso que culminó con la renuncia de Kuczynski el 21 de marzo de 2018.

Además, el exhombre fuerte de Odebrecht en Perú, Jorge Barata, declaró a fiscales peruanos en Brasil esta semana que la empresa aportó ilegalmente 300.000 dólares a la campaña que llevó a a Kuczynski al poder en 2016.

Perú es el segundo país de la región más golpeado por el escándalo de corrupción de Odebrecht, después de Brasil.