AFP. 14 mayo
Soledad en la entrada de los Museos Vaticanos, afectados por las medidas de confinamiento para combatir la covid-19.
Soledad en la entrada de los Museos Vaticanos, afectados por las medidas de confinamiento para combatir la covid-19.

Ciudad del Vaticano. Las finanzas del Vaticano han sufrido un duro golpe por la pandemia de coronavirus, tras el cierre de sus prestigiosos museos, principal fuente de financiamiento, y la caída de donaciones provenientes de todo el mundo.

“Tenemos por delante años difíciles”, manifestó el sacerdote Juan Antonio Guerrero Alves, quien dirige desde enero la Secretaría para la Economía de la Santa Sede.

Pese al clima de incertidumbre, recordó que el Vaticano “no corre el riesgo de quiebra”, ni sus finanzas pueden ser comparadas con las de una empresa lucrativa.

“No somos una empresa, no todo se puede medir como un déficit. Vivimos gracias a la ayuda de los fieles y pagamos 17 millones de euros (unos $18 millones) al año en impuestos a Italia”, expresó el jesuita español en una entrevista concedida al portal oficial del Vaticano.

Encargado por el Papa para realizar una reforma que busca la transparencia económica, Guerrero Alves tiene que encarar ahora la grave crisis desatada por la covid-19 y definir las medidas para hacer frente al alto déficit que se ha ido acumulando, seguramente más alto que los 60 millones de euros (unos $65 millones) estimados al inicio del año.

“Las cuentas de la Santa Sede son mucho más pequeñas de lo que mucha gente imagina. Son más pequeñas que las de una universidad estadounidense”, resumió el religioso al ilustrar el promedio de ingresos (270 millones de euros) y gastos (320 millones).

Tiempo de austeridad

Con 5.000 empleados y 12 casos confirmados de coronavirus, ninguno grave, el Estado más pequeño del mundo decidió una serie de ahorros en todos los sectores con la cancelación de eventos, conferencias, viajes, promociones, asesorías y recorte de compras programados para el 2020, según contó el padre argentino Augusto Zampini, coordinador del plan papal para hacer frente a la pandemia.

El cierre -el 8 de marzo- de los Museos Vaticanos, que reciben cerca de 7 millones de visitantes al año, es el mayor golpe a las finanzas de la Santa Sede.

Visitantes salían de los Museos del Vaticano tras visitarlos en julio del 2015.
Visitantes salían de los Museos del Vaticano tras visitarlos en julio del 2015.

Además, el aplazamiento de la tradicional colecta del 29 de junio al 4 de octubre y la reducción del precio de los alquileres de sus propiedades en Italia como gesto de solidaridad por el coronavirus representan otro golpe económico.

El Vaticano está elaborando "una reactivación progresiva de los servicios ordinarios" y está programando la apertura de los museos para los visitantes locales en ausencia de las hordas de turistas extranjeros que generalmente acuden a la Capilla Sixtina.

Según el periodista Andrea Gagliarducci, se estima un déficit para los museos de alrededor de 17 millones de euros, lo que representa 68% de las pérdidas por el coronavirus.

Las donaciones al llamado Óbolo de San Pedro, que fueron de 71 millones de euros en el 2013, según los datos oficiales, seguramente se reducirán debido a que los fieles así como las diócesis en todo el mundo se han empobrecido con la pandemia.

Todo eso sin contar las donaciones hechas directamente por el Pontífice a Italia y otros países para encarar el coronavirus, como material médico y respiradores a Siria, Gaza, además de España y Rumania, entre otros.

La Via della Coniliazione, que conduce de Roma al Vaticano (fondo) sin la tradicional aglomeración de turistas.)
La Via della Coniliazione, que conduce de Roma al Vaticano (fondo) sin la tradicional aglomeración de turistas.)

Las finanzas del Vaticano, que por años fueron consideradas oscuras y secretas,las explicó Guerrero.

“Si miro solo los números y porcentajes, podría decir que los gastos se distribuyen más o menos así: 45% personal, 45% de gastos generales y administrativos y 7,5% de donaciones. O podría decir que el déficit (la diferencia entre ingresos y gastos) en los últimos años ha fluctuado entre 60 y 70 millones de euros”, resumió.