AP. 13 mayo
Templo de la Divina Providencia, uno de los principales de Varsovia.
Templo de la Divina Providencia, uno de los principales de Varsovia.

Varsovia. Un nuevo documental sobre sacerdotes pederastas sacudió profundamente a Polonia, que cuenta con una de las sociedades más católicas de Europa, y desencadenó una disculpa de la jerarquía eclesiástica y la renuncia de un sacerdote.

No se lo cuentes a nadie, una cinta costeada gracias al financiamiento en masas, fue lanzada en YouTube el sábado y para el lunes tenía más de 8 millones de vistas.

Después del estreno, el primado de Polonia agradeció a los creadores del documental, los hermanos Tomasz y Marek Sekielski, por su “valentía”.

“Pido disculpas por cada herida infligida por la gente de la Iglesia”, dijo el arzobispo Wojciech Polak.

El nuncio apostólico en Polonia, el arzobispo Salvatore Pennacchio, expresó su pesar en nombre de él y del papa Francisco.

“El Papa está muy preocupado y expresamos nuestro pesar y solidaridad”, señaló.

Las reacciones entre otras personas de la iglesia polaca fueron variadas. Leszek Slawoj Glodz, arzobispo de Gdansk, xpresó que tenía mejores cosas que hacer que ver el documental.

Pero Jacek Prusak, un sacerdote jesuita, manifestó que la iglesia es el “hogar de una manada de lobos en alzacuellos”.

“El juicio de estos lobos en alzacuellos está llegando. De hecho, ya está sucediendo”, agregó.

La mayoría de los polacos se identifican como católicos y el apego que tienen a la Iglesia es muy fuerte.

Los polacos dan crédito a la Iglesia por mantener la cultura y el lenguaje vivos durante más de un siglo de mandato extranjero y de apoyar a la federación sindical independiente Solidaridad. El fallecido papa polaco, san Juan Pablo II, es venerado como una autoridad moral y por su oposición al comunismo.

Sin embargo, como muchos otros países, Polonia se ha visto obligado a reconocer la pederastia entre sus filas mientras las víctimas y activistas han roto los viejos tabúes al hacer públicas sus historias.

En marzo, las autoridades eclesiásticas del país dijeron que habían registrado casos de 382 clérigos que abusaron de 625 víctimas menores de 18 años desde 1990.

El documental presenta nueva evidencia de que se sabía que había pederastas y en lugar de expulsarlos los transferían a otras parroquias.