AFP. 30 marzo
El primer ministro Víktor Orbán contestó a un parlamentario opositor durante una sesión de control político en el hemiciclo en Budapest, este lunes 30 de marzo del 2020.
El primer ministro Víktor Orbán contestó a un parlamentario opositor durante una sesión de control político en el hemiciclo en Budapest, este lunes 30 de marzo del 2020.

Budapest. El primer ministro de Hungría, Víktor Orbán, recibió este lunes la luz verde del Parlamento para gobernar por decreto bajo un estado de emergencia, de duración indeterminada, y combatir el nuevo coronavirus, lo que la oposición considera “desproporcionado”.

La controvertida ley fue adoptada por 137 votos a favor y 53 en contra, y, entre varias cosas, prevé hasta cinco años de prisión por la difusión de "falsas noticias" sobre el virus o las medidas del gobierno.

Tanto en Hungría como en el extranjero el texto que le concede esos amplios poderes es visto por sus opositores como un instrumento para consolidar el control del gobierno tomando la pandemia como pretexto.

La ley permite al gobernante extender indefinidamente el estado de emergencia vigente desde el 11 de marzo, sin necesitad de aprobación parlamentaria.

Bajo este régimen, el gobierno puede "suspender la aplicación de ciertas leyes por decreto, desviarse de las disposiciones legales e introducir otras medidas extraordinarias", con el objetivo de garantizar "la salud, la seguridad personal y material de los ciudadanos, así como la economía".

"Debemos hacer todo lo que esté a nuestro alcance para detener la propagación del virus. El proyecto de ley encaja perfectamente en el marco constitucional húngaro", aseguró la ministra de Justicia, Judit Varga, poco antes de la votación.

Pero las políticas implementadas por Orbán en una década de poder hacen que la oposición tema que el líder de 56 años abuse de los medios excepcionales.

De acuerdo con entidades independientes, desde el 2010 ha multiplicado sus ataques contra el Estado de derecho en el ámbito de la Justicia, sociedad civil y libertad de prensa.

Los parlamentarios de la oposición que la semana pasada se negaron a aprobar el proyecto de ley bajo un procedimiento de emergencia han sido acusados de "traición".

Para el legislador independiente Akos Hadhazy, esta ley es sobre todo “una trampa para la oposición”, acusada por el gobierno de estar “del lado del virus”. Los opositores a la reforma instaban al gobierno a limitar el estado de emergencia a un período fijo.

Recelo por medida

La Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos anunció que “acompañaba los acontecimientos políticos” en Hungría con preocupación.

El Consejo de Europa, por su parte, ha advertido de que “un estado de emergencia de plazo indefinido e incontrolado no puede garantizar el respeto de los principios fundamentales de la democracia”.

Para el grupo de expertos Political Capital, el verdadero problema “no es que el gobierno no tenga suficiente poder para actuar, sino la capacidad limitada del sector de la salud en Hungría, debido a la falta de inversiones durante años”.

Nueve organizaciones de prensa habían pedido a la UE que se opusieran a la aprobación de la ley. El puñado de medios independientes en el país son acusados por el gobierno de difundir "noticias falsas" sobre el virus o las medidas gubernamentales.

Un trabajador municipal lavaba con desinfectante una calle para prevenir la propagación del nuevo coronavirus en Budapest, este lunes 30 de marzo del 2020.
Un trabajador municipal lavaba con desinfectante una calle para prevenir la propagación del nuevo coronavirus en Budapest, este lunes 30 de marzo del 2020.

Según Varga, esas voces críticas "luchan contra demonios imaginarios y no se aferran a la realidad".

El gobierno argumenta que a pesar de la duración indefinida del estado de emergencia, “el Parlamento puede retirar su consentimiento en cualquier momento” y volver al marco ordinario, aunque se trata de una disposición formal, ya que el partido de Orbán, Fidesz, tiene una mayoría de dos tercios en la asamblea.

“Les dije claramente a los quejosos europeos que no tenía tiempo para discutir cuestiones legales indudablemente fascinantes, pero teóricas” cuando hay “vidas para salvar”, alegó Orbán.

Al comienzo de la epidemia, el primer ministro culpó a la inmigración por la propagación del virus y afirmó que fueron “principalmente los extranjeros quienes introdujeron la enfermedad”.

Hungría, que ha cerrado sus fronteras a los foráneos e instituyó medidas de contención de la población, anunció el domingo 408 nuevos casos de contaminación con el coronavirus, que ya provocó la muerte de 13 personas en el país.