Agencia AFP. 18 mayo

Nueva York. Boeing reconoció este sábado que tuvo que corregir defectos en el software de los simuladores de vuelo destinados a formar a los pilotos del 737 MAX, el modelo de avión implicado en dos accidentes que dejaron más de 300 muertos.

Dos Boeing 737 MAX de American Airlines permanecían estacionados el 14 de marzo anterior en el aeropuerto internacional de Miami tras la orden del Gobierno stadounidense de inmovilizar esos aparatos. Foto: AFP
Dos Boeing 737 MAX de American Airlines permanecían estacionados el 14 de marzo anterior en el aeropuerto internacional de Miami tras la orden del Gobierno stadounidense de inmovilizar esos aparatos. Foto: AFP

“Boeing hizo correcciones al software del simulador de vuelo del 737 MAX y dio informaciones complementarias a los operadores del aparato para asegurarse de que la experiencia en el simulador sea representativa de las diferentes condiciones de vuelo”, dijo la compañía en un comunicado.

Boeing no precisó la fecha en que notó los defectos del programa ni si había informado al respecto a los reguladores.

Según la empresa aeronáutica, el software utilizado en los simuladores era incapaz de reproducir algunas condiciones de vuelo, en especial aquellas que condujeron al accidente del 737 MAX de Ethiopian Airlines del 10 de marzo pasado en Adís Abeba, apenas unos minutos después del despegue, que causó la muerte de 157 personas.

Los cambios introducidos mejorarán la formación de los pilotos, afirmó la compañía.

“Boeing está trabajando estrechamente con los fabricantes del sistema y los reguladores en estas modificaciones y en mejoras para asegurarse que la formación (de los pilotos) por (las empresas) clientes no se vea perturbada”, agregó el grupo basado en Chicago.

La compañía aérea estadounidense Southwest, cliente de peso del 737 MAX, con 34 aparatos en servicio, dijo el sábado a la AFP que prevé recibir un simulador específico del MAX “a fines de año”.

Es la primera vez que Boeing admite un defecto de concepción del equipamiento del 737 MAX, cuyo sistema de estabilización MCAS fue cuestionado tras la tragedia de Ethiopian.