AP. 9 septiembre
El alcalde de Providence, Jorge Elorza, acudió con su hijo Omar a rendir declaración ante el Comité Judicial de la cámara del estado de Rhode Island, el 29 de enero del 2019.
El alcalde de Providence, Jorge Elorza, acudió con su hijo Omar a rendir declaración ante el Comité Judicial de la cámara del estado de Rhode Island, el 29 de enero del 2019.

Providence, EE. UU. Ha asistido con su hijo a ceremonias inaugurales y lo tuvo en sus piernas cuando declaró ante la asamblea estatal. Ofrece conferencias de prensa con él a su lado y lo llevó incluso con un cochecito a una reunión con el gobernador. Instaló un moisés en la oficina, donde tiene también un cajón con juguetes.

El alcalde de Providence, capital del estado de Rhode Island, Jorge Elorza, se presenta a cada rato con su hijo en su oficina y ha avivado un debate en torno a los niños y el sitio de trabajo de sus padres, enfocando la atención en los problemas que enfrentan los adultos que tratan de buscar un equilibrio entre la carrera y la crianza de sus hijos.

Para algunos, las presentaciones de Elorza con su hijo Omar, de un año, son un ejemplo de cómo hacer frente a las necesidades del trabajo y las del hogar en momentos en que mucha gente trabaja jornadas largas en las que están alejados de sus hijos y pagan fortunas por su atención. Sus detractores, en cambio, afirman que Elorza usa a su hijo con fines publicitarios y se beneficia de una doble moral, por la cual no se le objeta algo que tal vez sí fuese condenado si una mujer trata de hacer lo mismo.

“Si una mujer que desempeña un cargo público hiciese lo mismo, recibiría muchas críticas”, dijo la presidenta del concejo municipal, Sabina Matos, demócrata igual de Elorza y madre de dos hijos en edad escolar. “La gente diría que no somos capaces de hacer las dos cosas”.

Elorza, quien es hijo de inmigrantes guatemaltecos, no es el primer político que lleva a su bebé a su despacho. Un caso sonado es el de la primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, quien asistió el año pasado a una reunión de la Asamblea General de las Naciones Unidas con su bebé.

La novedad en el caso de Elorza es que ha incorporado la atención de su hijo en su oficina de una forma que casi no se ha visto en la esfera pública de Estados Unidos.

Jorge Elorza, alcalde de Providence, llevó a su hijo Omar mientras se dirigía a un reunión con el gobernador de Rhode Island, el 8 de mayo del 2019.
Jorge Elorza, alcalde de Providence, llevó a su hijo Omar mientras se dirigía a un reunión con el gobernador de Rhode Island, el 8 de mayo del 2019.

Crece en el país una tendencia a permitir que los empleados lleven a sus hijos al sitio de trabajo para que no tengan que irse por largos ratos para –por ejemplo– amamantar a sus pequeños. Al menos 250 empresas tienen programas de ese tipo, incluidas las dependencias gubernamentales de media docena de estados (Arizona, Washington y Vermont entre ellas), de acuerdo con el Instituto para la Crianza de Menores en el Sitio de Trabajo, que promueve políticas tolerantes hacia los empleados con hijos. California podría sumarse a esos estados.

En una entrevista con la Associated Press, Elorza dijo que llevar a su hijo a su despacho es una decisión que tomaron su esposa, Stephanie González, y él en respuesta a las demandas de sus trabajos. Indicó que quiere estar con el pequeño y que las guarderías son demasiado caras para su presupuesto.

Cuidado del niño

El alcalde y su cónyuge, quien estudia Derecho, dicen que se quedaron anonadados cuando visitaron algunas guarderías antes de que naciese Omar y descubrieron que cobran $350 por semana.

“No podemos darnos el lujo de pagar esa suma”, dijo el alcalde, quien gana $118.000 anuales. “No sé cómo pueden hacer las familias de nuestra ciudad para pagar esas sumas”.

En su lugar, hizo lo que tantos padres: Se reparten el cuidado del niño con su esposa y con la abuela materna.

Un vistazo al calendario del alcalde indica que Elorza a menudo no fue a la oficina los miércoles para estar con su hijo. Manejó sus asuntos desde su casa, mediante conferencias telefónicas.

El alcalde confirmó que los miércoles había permanecido en su casa, pero indicó que ahora que el niño está un poco más grande y empieza a moverse, las cosas se complican. Ahora pasa una mañana por semana con Omar y luego lo deja con su suegra.

Hay quienes cuestionan la actitud de Elorza. El líder del sindicato de maestros --que con frecuencia cuestiona al alcalde-- lo criticó en Twitter, diciendo que los maestros no tienen las mismas oportunidades que él.

También se lo acusa de ser poco profesional y a veces inapropiado, como cuando declaró sobre leyes para reforzar el derecho al aborto con Omar en sus brazos. O cuando llevó al pequeño a una conferencia de prensa sobre una balacera y Omar comenzó a hacer bulla mientras hablaba el comisionado de seguridad pública.

Elorza tilda de “ridículas” las acusaciones de que no puede desempeñar sus funciones y atender a su hijo al mismo tiempo.

Durante una reunión con el gobernador y otros alcaldes en relación con una legislación importante, la directora de comunicaciones de la alcaldía Emily Crowell salió del salón para atender una llamada y terminó haciéndose cargo de Omar por un rato. Crowell declaró a la AP que lo hizo por cuenta propia y que jamás se le pidió que ayudara con el pequeño.

Elorza admitió que de vez en cuando sus colaboradores lo ayudan con Omar y que algunos son como “una extensión de mi familia”. Pero aseguró que esto no entorpece el desempeño de las funciones de nadie.

Omar estuvo en brazos de su padre, Jorge Elorza, mientras este ofrecía una rueda de prensa sobre un tiroteo en Providence, Rhode Island, el 12 de junio del 2019.
Omar estuvo en brazos de su padre, Jorge Elorza, mientras este ofrecía una rueda de prensa sobre un tiroteo en Providence, Rhode Island, el 12 de junio del 2019.

El Instituto para la Crianza de Menores en el Sitio de Trabajo recomienda que se permita llevar a los hijos al trabajo hasta que tienen seis meses y empiezan a gatear.

Brad Harrington, director del Centro para el Trabajo y la Familia del Boston College, afirma que a los compañeros les gusta que vayan niños, pero empiezan a cansarse si se hace una cosa de todos los días.

Señala asimismo que si una persona sale un poco antes de terminar su turno porque tiene que recoger a su hijo, a la larga eso no cae bien entre sus compañeros. Y que no se debe pedir ayuda a los compañeros para atender al hijo.