11 octubre, 2016

VARSOVIA. AP y AFP El destacado cineasta polaco Andrzej Wajda, cuya carrera maniobrando entre un gobierno comunista represivo y una audiencia ansiosa de libertad le otorgó el reconocimiento internacional y un premio Oscar honorario, falleció el domingo a los 90 años.

Aunque se encontraba físicamente frágil, Wajda trabajó hasta el final de su vida.

Su última película, Afterimage , fue seleccionada el mes pasado como la representante oficial de Polonia para la categoría de mejor cinta extranjera para la próxima entrega de los premios Oscar.

La Comisión del Oscar de Polonia calificó la película –basada en la vida del artista polaco de vanguardia Wladyslaw Strzeminski, quien fue perseguido por negarse a seguir la línea del partido comunista durante la era estalinista– como “ una conmovedora historia universal sobre la destrucción de un individuo por un sistema totalitario”, un tema que Wajda tocó durante toda su longeva carrera.

La cinta fue además vista como otra declaración política velada de Wajda, una declaración sobre la libertad artística en un momento en que el actual gobierno conservador de Polonia está interfiriendo con las artes y los medios de comunicación.

Un símbolo. Wajda recibió en el 2000 un premio Oscar honorario por su trayectoria. Fue llamado “un hombre cuyas películas han dado a las audiencias de todo el mundo un punto de vista de un artista sobre historia, democracia y libertad, y que al hacer esto, él mismo se convirtió en un símbolo de valentía y esperanza para millones de personas en la Europa de la posguerra”.

También nominadas para el Oscar fueron The Promised Land (1975), The Maids of Wilko (1979), y Katyn en 2007.

“Un gran personaje, un gran polaco, un gran patriota y un gran director han pasado a la eternidad”, lamentó Lech Walesa, líder histórico del sindicato Solidaridad y premio Nobel de la Paz (1983).