Agencia AFP. 24 agosto

Honolulú, Estados Unidos. Lluvias torrenciales acompañadas de ráfagas de vientos se abatían el viernes sobre Hawái, donde el huracán Lane provocaba los primeros deslizamentos e inundaciones “catastróficas” y obligaba a miles a buscar refugio en albergues.

Las principales zonas habitadas del archipiélago, incluida la capital Honolulú, se mantenían en alerta este viernes por el paso de esta tormenta, que redujo su intensidad a categoría 2 en la escala Saffir-Simpson de 5 pero avanza a paso de peatón (3 km/h) pudiendo provocar igual grandes estragos.

Varias personas onservan desde el puente de Puueo Street mientras el río Wailuku se enfurece bajo ellos en Hilo, Hawaii. La ciudad de Hilo, con una población de 43,000 habitantes, estaba inundada con agua hasta la cintura. Foto: AP
Varias personas onservan desde el puente de Puueo Street mientras el río Wailuku se enfurece bajo ellos en Hilo, Hawaii. La ciudad de Hilo, con una población de 43,000 habitantes, estaba inundada con agua hasta la cintura. Foto: AP

"No será una carrera corta, será un maratón”, dijo Bill Roche, director regional adjunto de la Agencia Federal para la Gestión de Emergencias (FEMA).

"Lane se ubicaba a 274 kilómetros de Honolulú, en donde se mantiene la “alerta de huracán”, con vientos de 170 km/h, según el último boletín del Centro Nacional de Huracanes del Pacífico (CPHC).

“Algún debilitamiento adicional se pronostica más tarde y esta noche del viernes, pero se espera que Lane siga siendo un huracán peligroso a medida que se acerca a las islas”, añadió el reporte.

La velocidad es clave en el grado de destrucción que puede causar, explicó la científica atmosférica Rosimar Ríos-Berríos.

“Al moverse tan lento, los eventos de lluvia se prolongan por más tiempo”, causando más destrucción, explicó a la AFP la experta del Centro Nacional de Investigación Atmosférica (privado) en Colorado.

En algunas localidades de Isla Grande, la primera impactada y donde aún está en erupción el volcán Kilauea, cayeron 760 mm de lluvia.

El Servicio Geológico de Estados Unidos dijo que el huracán “no debe tener mayor impacto en la erupción”, pero advirtió de los gases tóxicos que pueden emanar por el contacto del agua fría en los ríos de lava hirviendo.

CPHC pronostica sobre todo el archipiélago acumulaciones de entre 250 y 500 mm de lluvia y de hasta 1.000 en algunas zonas, “lo que lleva a inundaciones y deslizamientos de tierra catastróficos y potencialmente mortales”.

El presidente Donald Trump decretó el jueves el estado de emergencia para Hawái, el remoto estado ubicado a 3.200 km de la costa estadounidense, en el Pacífico.

“Es muy peligroso permanecer al aire libre particularmente en las zonas donde sabemos que hay inundaciones”, advirtió más temprano el viernes Brock Long, jefe de FEMA. “Los ciudadanos deben saber que esperamos efectos mayores del huracán y que va ha haber destrozos”.

Las autoridades han prestado especial atención a la protección del sistema eléctrico, tras la experiencia en Puerto Rico en 2017 con el huracán María, que dejó 4.200 fallecidos, según un estudio independiente.

La falta de luz para atender a los heridos y el bloqueo de carreteras para recibir apoyo médico influyeron en el saldo trágico, que según el gobierno de Puerto Rico fue de unos 1.400.

“Necesitamos prepararnos para cortes de luz que tomarán un tiempo”, señaló Long.