Agencia AFP. 6 septiembre

Basora, Irak. Tres obuses de mortero cayeron la madrugada del viernes en la zona verde de Bagdad, en tanto que en Basora, en el sur de Irak, se impuso un toque de queda ante las violentas protestas que dejaron un muerto y 35 heridos.

Este infrecuente ataque por parte de autores no identificados, contra la ultravigilada Zona Verde de Bagdad, donde se encuentran las sedes de las autoridades iraquíes y la embajada estadounidense, no provocó "víctimas ni daños”, dijo el jefe de seguridad de la capital iraquí.

Las fuerzas de seguridad intentan evitar que los manifestantes irrumpan en los edificios del gobierno durante una manifestación que exige mejores servicios públicos y empleos en Basora. Foto: AP
Las fuerzas de seguridad intentan evitar que los manifestantes irrumpan en los edificios del gobierno durante una manifestación que exige mejores servicios públicos y empleos en Basora. Foto: AP

El ataque se produjo horas después de que en Basora, capital de la provincia del mismo nombre en el sur de Irak, se impusiera un toque de queda por las violentas protestas por la falta de servicios públicos y la corrupción, en las que murieron ocho personas desde el martes.

Basora, la región más rica en hidrocarburos del país y, sin embargo, una de las que cuenta con infraestructuras más deficientes, es el epicentro de las protestas que sacuden Irak desde julio, avivadas por un escándalo de contaminación del agua que llevó al hospital a 30.000 personas.

Miles de manifestantes se congregaron en el centro de Basora el jueves, después de que se retirara un toque de queda previo impuesto por las autoridades centrales en Bagdad, cuando parecía que había regresado la calma.

“Una persona murió y 35 resultaron heridas, entre ellas 24 civiles y 11 miembros de las fuerzas de seguridad” en Basora, indicó en un comunicado Seif al Badr, portavoz del ministerio de Salud, sin dar más detalles.

Este jueves se incendiaron la sede del gobierno local de Basora y las oficinas de varias organizaciones políticas.

El fuego se extendió rápidamente alrededor del edificio de la gobernación, que ha sido el centro de las protestas, y según varios testigos las llamas destruyeron las oficinas de la televisión estatal Iraqiya.

Periodistas de la AFP informaron que la cercana residencia del gobernador estaba en llamas. Varios testigos dijeron que los incendios se desataron en las oficinas locales de varias organizaciones políticas.

No se pudo determinar de manera clara si el incendio comenzó como resultado de un nuevo ataque con dispositivos incendiarios o se debió a incendios anteriores que los servicios de emergencia no lograron extinguir.

Desde el inicio de las manifestaciones, que estallaron el 8 de julio en Basora, al menos 23 personas han muerto.

Activistas de derechos humanos acusaron a las fuerzas de seguridad de abrir fuego contra los manifestantes, mientras que el gobierno culpó a individuos provocadores presentes en las protestas y dijo que había ordenado a las fuerzas no usar balas reales.

“La gente protesta y al gobierno no le importa, los trata como vándalos”, dijo Ali Saad, de 25 años, en el acto del jueves en Basora.

Aquí "nadie es un vándalo: la gente está harta, así que sí, arrojan piedras y queman neumáticos porque a nadie le importa”, declaró a la AFP cerca del edificio lleno de escombros.

Ahmed Kazem, de 42 años, que también participó en las protestas, pidió a los líderes responder a las peticiones de los manifestantes “para que la situación no se deteriore”.

El primer ministro iraquí, Haider al Abadi, no ha logrado apaciguar la situación. Las autoridades prometieron un plan de emergencia de miles de millones de dólares para reactivar las infraestructuras y los servicios públicos en el sur de Irak.

Pero los iraquíes se mantienen escépticos, ya que el país continúa en un estado de limbo político después de las elecciones en mayo.

El líder chiita Moqtada Sadr, quien ganó las legislativas, pidió al parlamento convocar al gobierno para que exponga “soluciones radicales e inmediatas”.

Al Abadi respondió diciendo que estaba “listo para asistir a una sesión parlamentaria con los ministros y responsables implicados, para discutir la situación y las necesidades de la provincia de Basora”.

Abadi intenta obtener un segundo mandato mediante la formación de una coalición gubernamental con Sadr, que pide que Irak tenga una mayor independencia política de Irán y de Estados Unidos.