19 abril
El obispo Báez anunció el 10 de abril en rueda de prensa que, por decisión del papa Francisco, iba a ser trasladado al Vaticano, lo que se cumplirá la próxima semana. Foto AP
El obispo Báez anunció el 10 de abril en rueda de prensa que, por decisión del papa Francisco, iba a ser trasladado al Vaticano, lo que se cumplirá la próxima semana. Foto AP

Managua (AFP). Miles de nicaragüenses dieron este jueves un emotivo adiós al arzobispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, un duro crítico del gobierno de Daniel Ortega que ha sido traslado al Vaticano por decisión del papa Francisco.

"Silvio, amigo, el pueblo está contigo", coreó la multitud que agitó banderas de Nicaragua y de la iglesia al ingreso de Báez a la catedral de Managua, donde presidió junto al cardenal Leopoldo Brenes la misa Crismal del Jueves Santo.

"Me duele mucho dejar Nicaragua, pero para los que la amamos nunca está lejos, yo siento que no me he despedido porque nos une una misma historia, un mismo destino y aspiración de libertad, dijo Báez en declaraciones a la prensa.

"No es posible despedirnos, cuenten con mi cariño y oración", dijo Báez al concluir la homilía.

El religioso dijo que obedece "amorosamente" la decisión del pontífice de llevarlo a Roma.

El obispo Báez anunció el 10 de abril en rueda de prensa que, por decisión del papa Francisco, iba a ser trasladado al Vaticano, lo que se cumplirá la próxima semana.

El obispo, quien regresó a Nicaragua en 2009 tras 20 años en Roma, se ha destacado como un duro crítico del gobierno de Ortega y, tras el estallido de las protestas el 18 de abril de 2018, clamó por el cese de la represión y se pronunció a favor de la población agredida.

"No matarás", exclamó Báez, cuando junto al cardenal Brenes y otros miembros de la arquidiócesis de Managua acudió en auxilio de la población de Masaya, su ciudad natal y una de las más castigadas durante por la violencia.

Las protestas antigubernamentales estallaron el 18 de abril de 2018 contra una reforma de la seguridad social y dejaron 325 muertos, 2.000 heridos y centenares de detenidos, según organismos de derechos humanos.

"No he hecho otra cosa que querer servir al pueblo de Dios y me llevo en mi corazón a mi patria y a este pueblo querido", manifestó Báez de 60 años y 34 de ejercicio sacerdotal.

"Gracias, monseñor Silvio, por respaldar al pueblo", gritó entre la multitud un joven, mientras personas mayores se aglomeraban para tocarlo en una romería que le acompañó del atrio mayor a uno de los salones en los predios de catedral.

Desde el anuncio de su salida de Nicaragua miles de feligreses se han volcado a los servicios religiosos presididos por Báez.

Al cumplirse este jueves el aniversario del estallido social, Báez dijo que fue "un año decepcionante porque quienes tienen el poder han mostrado su rostro más tenebroso y más cruel".

"También ha sido un año doloroso porque centenares de nicaragüenses fueron asesinados por fuerzas de la represión y muchos jóvenes fueron asesinados por amor a Nicaragua y expresar su pensamiento"

"Tengo la esperanza que Nicaragua llegue a ser libre", dijo Báez a preguntas de la prensa sobre la situación actual del país.

A días de salir del país, Báez dijo: "aunque esté lejos, aquí va a estar mi corazón, les acompañará siempre mi humilde palabra y mi oración".

jr/gma