AFP . 3 julio

Jartum. Los generales en el poder en Sudán y los líderes de la contestación continuarán el jueves las negociaciones iniciadas un día antes para discutir la formación de una instancia de transición en el país.

Fotografía del 3 de junio que muestra a fuerzas armadas luego de dispersar a manifestantes en Jartum. Foto: AFP
Fotografía del 3 de junio que muestra a fuerzas armadas luego de dispersar a manifestantes en Jartum. Foto: AFP

Desde la destitución por parte del ejército del presidente Omar al Bashir, en abril pasado, el Consejo Militar de Transición mantiene una pulseada con la Alianza para la Libertad y el Cambio (ALC), la punta de lanza del movimiento democrático.

Las negociaciones entre los dos bandos se suspendieron el 20 de mayo, ya que ambas partes reclamaban la dirección de la futura transición, prevista durante un total de tres años.

La noche del miércoles, en un hotel de Jartum, tres generales del Consejo, entre ellos Mohamed Hamdan Daglo, apodado “Hemeidti”, y cinco representantes de la ALC se reunieron en presencia de mediadores de Etiopía y de la Unión Africana (UA) en un hotel de Jartum, constató un periodista de la AFP.

Este encuentro es el primero que se celebra desde la mortífera dispersión el 3 de junio de una sentada de manifestantes ante el cuartel general del ejército en Jartum, que dejó decenas de muertos y provocó indignación internacional.

Los esfuerzos conjuntos de Etiopía y la UA permitieron elaborar un plan de transición. El martes, los mediadores invitaron a ambos bandos a reanudar las negociaciones, señalando que el único punto de discusión era el referente a la futura instancia encargada de dirigir la transición.

Tras varias horas de discusiones la noche del miércoles, los militares y la ALC acordaron continuar las negociaciones el jueves.

“Las partes mantuvieron negociaciones responsables", dijo a la prensa el mediador de la UA, Mohamed al Hacen Lebatt.

“Se decidió liberar a todos los presos políticos y las conversaciones continuarán mañana”, añadió.

Antes de la reanuadación de las negociaciones, el jefe del Consejo Militar, Abdel Fatah al Burhan, decretó una “amnistía” para 235 miembros de un grupo rebelde de Darfur (oeste), el “Ejército de Liberación de Sudán”, que forma parte de la ALC.

Una de las ‘condiciones’ planteadas por el movimiento contestatario el miércoles es que las conversaciones alcancen resultados concretos en un plazo breve. “Hemos propuesto 72 horas, ni nosotros ni el pueblo sudanés estamos dispuestos a participar en negociaciones interminables”, indicó en una conferencia de prensa uno de los líderes de las protestas opositoras, Madani Abas.

También exige una copia del texto del plan de mediación, incluidas “las enmiendas” propuestas, en primer lugar, la que trata sobre la necesidad de discutir principalmente sobre la instancia de transición.

El martes, los mediadores habían afirmado que las negociaciones se centrarían en esta instancia, un “Consejo Soberano” compuesto por ocho civiles y siete militares.

Sobre los ocho civiles, siete serían miembros de la ALC, en tanto el último sería elegido por ambas partes.

Este “Consejo Soberano” estará presidido por un militar durante 18 meses, periodo tras el cual un civil asumirá el cargo hasta finalizar la transición que durará en total tres años, según el documento.

“Es hora de que el Consejo Militar de Transición alcance un acuerdo con la Alianza por la Libertad y el Cambio”, comentó el miércoles una portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Morgan Ortagus.

Washington apoya “el llamado del pueblo sudanés a un gobierno de transición dirigido por los civiles”, añadió.

Decenas de miles de personas participaron el domingo en manifestaciones masivas por todo el país, exigiendo a los militares que traspasen el poder a los civiles.

Diez personas murieron y más de 180 resultaron heridas en actos violentos al margen de estas concentraciones, según las autoridades.

Estas muertes elevan a 136 el número de víctimas mortales de la represión desde la dispersión de la sentada, en la que se registraron más de un centenar de decesos, según un Comité de médicos cercano a los contestatarios. Los militares sólo reconocen 71 muertos desde el 3 de junio.

Los líderes de la protesta llamaron a celebrar una gran manifestación el 13 de julio, seguida de una campaña de desobediencia civil.

Una campaña similar, realizada entre el 9 y el 11 de junio, casi paralizó Jartum.

Las protestas en Sudán se desencadenaron inicialmente al triplicarse en diciembre el precio del pan, en un país pobre con una economía exangüe.

Las manifestaciones dieron un rápido giro político, reclamando la destitución de Al Bashir, quien había dirigido al país con mano de hierro durante casi tres décadas.