30 marzo, 2015
Una mujer deposita su voto en un centro electoral en Lagos. | AFP
Una mujer deposita su voto en un centro electoral en Lagos. | AFP

Lagos. EFE. Nigeria completó ayer las elecciones presidenciales y legislativas después de que problemas en el sistema electrónico de acreditación y la falta de seguridad obligaran el sábado a suspenderla en 300 colegios electorales.

Los nigerianos que no pudieron votar el sábado, acudieron ayer de nuevo a sus colegios electorales para acreditarse y participar en estas elecciones, con lo que demostraron no sentirse intimidados por la amenaza del grupo yihadista Boko Haram , que el día antes irrumpió con violencia en los comicios.

La jornada electoral del sábado se desarrolló en medio de una oleada de ataques terroristas en varios colegios electorales, que terminaron con la vida de al menos siete personas que hacían cola para poder ejercer su derecho al voto en el estado norteño de Gombe.

La victoria en estas elecciones, las más reñidas en la historia de Nigeria, se la disputan el actual presidente, Goodluck Jonathan, de confesión cristiana –predominante el sur, pero minoritaria en el país– y el musulmán y líder de la oposición Muhammadu Buhari, quien se presentó por cuarta vez.

El resultado de las primeras encuestas a pie de urna que publican los medios locales daban la victoria a Buhari.

Ahora, la mayor potencia económica del continente espera expectante a que la Comisión Electoral Nacional Independiente de Nigeria (INEC), que ya empezó con el recuento de los votos, anuncie los resultados finales, que previsiblemente se conocerán hoy, lunes.

Los problemas tecnológicos marcaron esta importante cita electoral, para la que la INEC había creado un sistema de acreditación por medio de la huella dactilar para evitar posibles fraudes electorales.

Así, los ciudadanos, antes de ejercer su derecho al voto, debían validar sus tarjetas de voto a través de un lector electrónico que también comprobaba su huella dactilar.

Simpatizantes de la alianza opositora Congreso de Todos los Progresistas protestan en Port Harcourt contra una presunta manipulación en el recuento de los votos en el estado de Rivers, Nigeria.
Simpatizantes de la alianza opositora Congreso de Todos los Progresistas protestan en Port Harcourt contra una presunta manipulación en el recuento de los votos en el estado de Rivers, Nigeria.

Pero esos dispositivos fallaron sistemáticamente, por lo que la INEC ordenó ayer posponer las votaciones.

Esta suspensión de las votaciones aumentó el clima de tensión entre los principales candidatos, que se comprometieron esta misma semana a aceptar los resultados de los comicios.

Un grupo de simpatizantes de la alianza opositora denominada Congreso de Todos los Progresistas (APC, en inglés), se manifestó en Port Harcourt para protestar contra una presunta manipulación en el estado de Rivers, en el sur.

En este mismo estado, en la ciudad de Emohua, la sede de la INEC fue atacada por un grupo de desconocidos, según el diario The Vanguard .

“Siempre hemos dicho que vamos a aceptar el resultado de unas elecciones libres, justas y transparentes”, recordó ayer el portavoz de la APC, Alhaji Lai Mohammed, en un comunicado.

“Sin embargo, lo que no aceptaremos –y estamos seguros de que los nigerianos tampoco lo harán– es cualquier intento de reescribir los resultados y frustrar la voluntad del pueblo”, advirtió.

Por su parte, el gubernamental PDP, calificó el retraso de las votaciones por parte de la comisión electoral como “una vergüenza nacional”.

“Este desafortunado desarrollo demuestra que nuestra postura fue la adecuada cuando advertimos de que, aunque la idea de los lectores de tarjetas era buena, era demasiado pronto para utilizarlos con éxito en unas elecciones generales”, manifestó el PDP.

Nigeria tiene un largo historial de comicios amañados que han derivado en olas de violencia como la ocurrida en el 2011, en la que murieron 800 personas.