Agencia AFP. 17 octubre, 2018

Managua. Nicaragua decidió este miércoles llevar a juicio a la estudiante belga-nicaragüense Amaya Coppens, en prisión preventiva desde septiembre, por terrorismo y otros delitos que las autoridades le atribuyen por su participación en las protestas contra el gobierno de Daniel Ortega, informó una ONG.

El juez penal de Managua Cesar Áreas anunció que Coppens, de 23 años, será enjuiciada el 10 de diciembre por los delitos de terrorismo, entorpecimiento de servicios públicos, secuestro, tenencia ilegal de armas y robo agravado en perjuicio del Estado, confirmó a la AFP el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), que sigue su caso.

La estudiante belga-nicaragüense Amaya Eva Coppens, detenida por la Policía Nacional de Nicaragua.
La estudiante belga-nicaragüense Amaya Eva Coppens, detenida por la Policía Nacional de Nicaragua.

El juez ratificó ademas la medida de prisión preventiva contra Coppens.

Coppens, estudiante de quinto año de Medicina y una de los líderes del movimiento de protesta, fue detenida el 10 de septiembre por policías y paramilitares en León, una ciudad estudiantil ubicada 93 kilómetros al noroeste de la capital.

La policía la acusó de dirigir las barricadas de manifestantes y participar en el incendio de una instalación en la estatal Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN) de León durante las protestas contra el gobierno, que iniciaron hace seis meses.

Tras aplastar las manifestaciones, el gobierno acusó a sus opositores de “golpistas” y “terroristas” y promovió la aprobación en julio de una ley que criminaliza las protestas.

Al menos 500 manifestantes, entre ellos más de una veintena de dirigentes, han sido detenidos desde entonces, entre ellos Coppens, de padre belga y madre nicaragüense.

El canciller belga, Didier Reynders, dijo el pasado 5 de octubre a la AFP que esperaba la “liberación lo antes posible” de la estudiante y que realizaban para ello gestiones diplomáticas.

Coppens fue encarcelada inicialmente en la temida Cárcel El Chipote de Managua, un centro en el que se han denunciado torturas, y luego trasladada a la cárcel de mujeres La Esperanza, en las afueras de la capital.

El pasado 10 de octubre la joven escribió desde la cárcel: “Cumplo un mes de haber sido secuestrada por este gobierno genocida. En este tiempo me han mantenido aislada de toda mi familia, amigos, abogados e incluso del resto de privados de libertad”, dijo en un manuscrito, al que tuvo acceso el Cenidh.

“No me arrepiento, tengo la conciencia tranquila”, subrayó la joven.

Más de 320 personas murieron durante la represión a las protestas que pedían la dimisión del presidente Ortega, un exguerrillero de 72 años que gobierna desde 2007.