21 personas han muerto en seis días de manifestaciones

Por: AFP 2 enero
Manifestantes arremetían contra señales de tránsito, el 30 de diciembre del 2017, en Teherán.
Manifestantes arremetían contra señales de tránsito, el 30 de diciembre del 2017, en Teherán.

Teherán. El guía supremo de Irán, Alí Jamenei, rompió su silencio este martes acusando a los “enemigos” de su país de unirse para dañar al régimen, en el sexto día de un movimiento de protesta sin precedentes desde el 2009 marcado por la violencia.

Nueve personas murieron en las últimas horas en el centro Irán, donde los manifestantes intentaron tomar por asalto una comisaría.

“Cada día que pasa, el crimen de las personas detenidas es cada vez más grave y su castigo será más duro. No los consideramos como personas que protestan para reclamar sus derechos sino como personas que atacan al régimen”. Musa Ghazanfarabadi, jefe del tribunal revolucionario de Teherán

En total, 21 personas, entre ellas 16 manifestantes, fallecieron desde el jueves, cuando empezaron en la ciudad de Mashhad (noreste) las protestas contra las dificultades económicas y el poder, que luego se extendieron por todo el país.

Aunque Teherán, la capital, se ha visto menos afectada, las autoridades anunciaron este martes 450 detenciones desde el sábado.

En su primera declaración desde el inicio de las protestas, el ayatolá Jamenei aseguró en la televisión oficial que “los enemigos (de Irán) se han unido y están usando todos sus medios, su dinero, sus armas, sus políticas y sus servicios de seguridad para crear problemas para el régimen islámico”.

“El enemigo siempre está buscando una oportunidad y cualquier grieta para infiltrarse y golpear a la nación iraní”, añadió.

El presidente estadounidense, Donald Trump, quien ha hecho de Irán una de sus bestias negras, ha reaccionado ya varias veces a las manifestaciones. En su último tuit, este martes, aseguró que “el pueblo de Irán está finalmente actuando contra el brutal y corrupto régimen iraní”.

“En lugar de perder el tiempo enviando tuits inútiles e insultantes contra los otros pueblos, (Trump) debería ocuparse de los problemas internos de su país, en particular el asesinato diario de decenas de personas y los millones de hambrientos y sin hogar” en Estados Unidos, le contestó Bahram Ghassemi, funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores iraní citado por la prensa.

Focos de protestas

Según la televisión estatal, seis manifestantes murieron en enfrentamientos durante la noche con las fuerzas de seguridad, cuando intentaban tomar por asalto una comisaría en Qahderiyán, en la provincia de Isfahán.

En Jomeini Shahr, una ciudad de la misma región del centro del país, un niño de 11 años pereció y su padre resultó herido por disparos de manifestantes cuando pasaban cerca de una protesta.

Por otra parte un miembro de los Guardianes de la Revolución murió y otro resultó herido por disparos de un fusil de caza en Kahriz Sang, en el centro del país.

Las autoridades también anunciaron la muerte de un policía por disparos de un arma de caza en Nayafabad.

“No permitiremos de ninguna manera que la inseguridad continúe en Teherán. Si continúa, los responsables tomarán las decisiones para ponerle fin”, advirtió a los medios iraníes Esmail Kosari, el número dos de la base de los Guardianes de la Revolución, que se ocupa de la seguridad de Teherán.

“Cada día que pasa, el crimen de las personas detenidas es cada vez más grave y su castigo será más duro. No los consideramos como personas que protestan para reclamar sus derechos sino como personas que atacan al régimen”, manifestó el jefe del tribunal revolucionario de Teherán, Musa Ghazanfarabadi, citado por la agencia Tasnim.

'Alborotadores'

Las autoridades acusan a los “alborotadores” armados de infiltrarse en las manifestaciones mientras que algunos dirigentes acusan de los disturbios a “contrarrevolucionarios” instalados en el extranjero.

El general Rasul Sanairad, responsable político de los Guardianes de la Revolución, acusó en particular a los Muyahidin del Pueblo de Irán, una organización en el exilio, y a grupos monárquicos del extranjero de “estar detrás” de las protestas, según la agencia Tasnim.

Por su parte el viceministro iraní de Interior, Husein Zolfaghari, se mostró más optimista. “En la mayoría de regiones del país la gente coopera con las fuerzas responsables de mantener el orden y la seguridad. Los disturbios en algunos lugares se acabarán muy pronto”, afirmó según varios medios.

Las protestas son las más importantes desde el movimiento del 2009 contra la reelección del presidente ultraconservador Mahmud Ahmadineyad.

Para frenarlas, las autoridades decidieron bloquear las aplicaciones Telegram e Instagram que los manifestantes usan para organizar las manifestaciones.

El presidente Hasán Rohaní acusó a una “pequeña minoría” de “agitadores” de ser responsables de las manifestaciones pero aseguró que el gobierno está dispuesto a “resolver los problemas de la población”, en particular el desempleo, que afecta al 12% de la población activa (24% en el caso de los jóvenes).

Rohaní, elegido en mayo para un segundo mandato, ha sacado al país del aislamiento internacional gracias al levantamiento de sanciones internacionales, posible por el histórico acuerdo del 2015 con las potencias internacionales.Pero el acuerdo no ha traído la mejoría económica esperada.