AFP y AP. 2 enero, 2018
La ciudad de Jerusalén es objeto de disputa entre los israelíes y los palestinos. Para ambos pueblos, y también para los cristianos, es sagrada.
La ciudad de Jerusalén es objeto de disputa entre los israelíes y los palestinos. Para ambos pueblos, y también para los cristianos, es sagrada.

Jerusalén. El Parlamento israelí aprobó este martes un proyecto de ley que dificulta una eventual división de la soberanía de Jerusalén entre Israel y los palestinos si se alcanzara un acuerdo de paz.

El plan, aprobado por 64 votos contra 51, prevé que cualquier cesión de una parte de Jerusalén a los palestinos necesita ser aprobada por dos tercios de la Kneset (cámara legislativa).

La adopción de esta ley se produce pocos días después de una votación del comité central del Likud -el partido conservador del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu- de una resolución que pide acelerar la anexión de las colonias de Cisjordania, territorio palestino ocupado por Israel desde hace 50 años.

El proyecto, presentado por un diputado del partido nacionalista Hogar Judío, prevé que cualquier cesión a los palestinos de lo que Israel considere como parte de Jerusalén necesitará una resolución votada a favor por dos tercios de la mayoría de los diputados.

Israel aprueba ley que complica división de Jerusalén

Permite además modificar la definición “municipal” de Jerusalén, de forma tal que algunos sectores de la ciudad sean “declarados como entidades separadas”, según un comunicado del Parlamento. Esta medida la apoyan los sectores nacionalistas a fin de asegurar la mayoría judía de Jerusalén. Los barrios palestinos quedarían adscritos a otras municipalidades bajo control israelí.

Esta iniciativa traba aún más la esperanza de una solución de dos Estados en el conflicto israelí-palestino, menos de un mes después de la decisión del presidente estadounidense, Donald Trump, de reconocer Jerusalén como capital de Israel.

Trabajadores palestinas laboraban en una construcción en el asentamiento israelí de Maale Adumim, cerca de Jerusalén.
Trabajadores palestinas laboraban en una construcción en el asentamiento israelí de Maale Adumim, cerca de Jerusalén.

Israel ocupa Jerusalén Este y Cisjordania desde la guerra de 1967.

El 30 de julio de 1980, el Parlamento aprobó la anexión de Jerusalén, decisión condenada por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas el 20 de agosto del mismo año.

Israel considera que su capital es el conjunto de Jerusalén, indivisible, mientras que los palestinos aspiran a que la parte oriental sea la capital de un futuro Estado.

“Hemos garantizado la unidad de Jerusalén”, declaró en un tuit el ministro de Educación Naftali Bennett, líder de Hogar Judío.

“El Monte de los Olivos, la Ciudad Vieja y la Ciudad de David seguirán siendo nuestros para siempre”, agregó, refiriéndose a lugares situados en la parte palestina de Jerusalén, en el barrio de Silwan.

El diputado opositor Dov Jenin manifestó que esta ley debía llamarse “ley para impedir la paz” y que teme que termine provocando “un baño de sangre”.

Para el secretario general de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), Saeb Erakat, los israelíes toman estas decisiones porque tienen el apoyo de Estados Unidos.

“La administración estadounidense adopta la posición de la ocupación”, afirmó a una cadena de radio, y aseguró que los palestinos “lucharán contra los intentos estadounidense e israelíes de imponer sus soluciones”.

El meollo de la ciudad de Jerusalén.
El meollo de la ciudad de Jerusalén.

El presidente palestino, Mahmud Abás, tildó la ley de “ el equivalente a una declaración de guerra contra el pueblo palestino”.

“Esta votación demuestra claramente que Israel considera muerto el llamado proceso político y ha comenzado a imponer políticas dictatoriales”, sostuvo el despacho de Abás en un comunicado.

La decisión de Trump, anunciada el 6 de diciembre, de reconocer a Jerusalén como capital de Israel rompe con décadas de diplomacia estadounidense e internacional.