Río que nace en Cisjordania, cruza Israel y desemboca en el Mediterráneo causa dolores de cabeza a los gazatíes

 28 febrero, 2015
El israelí Boaz Kretschmer, jefe de estrategia del Consejo Regional Eshkol, la autoridad local en un área de Israel próxima al centro y el sur de la franja de Gaza, muestra el caudal de Nahal Besor, un cauce estacional en el oeste de Negev, cerca del kibutz Gvulot.
El israelí Boaz Kretschmer, jefe de estrategia del Consejo Regional Eshkol, la autoridad local en un área de Israel próxima al centro y el sur de la franja de Gaza, muestra el caudal de Nahal Besor, un cauce estacional en el oeste de Negev, cerca del kibutz Gvulot.

TZEELIM, Israel

Este invierno, los vecinos del río que cruza Gaza vieron cómo se inundaban sus casas. Ellos no dudaban del origen: los israelíes habían vuelto a abrir las represas cauce arriba. Un examen de los hechos en Israel cuenta otra realidad, que desmitifica lo que parece ser un mito palestino.

Con frecuencia -cada año, según los palestinos-, el Wadi Gaza se desborda tras episodios de fuertes lluvias, otro mal trago para los gazatíes que sobreviven a duras penas al bloqueo impuesto por Israel, después de tres guerras en seis años con su vecino, y una casi guerra civil.

El hecho de que los israelíes abran las compuertas de las represas río arriba, sin preocuparse por el sufrimiento de los palestinos, se ha convertido en una suerte de verdad establecida en la franja de Gaza con el paso de los años.

El domingo, cuando se produjeron nuevas crecidas, las autoridades locales se apresuraron a publicar un comunicado "urgente" para denunciar a los israelíes.

La AFP retomó esas alegaciones el domingo 22 de febrero en un video y en fotos de las inundaciones en el pueblo de Al-Moghraqa. Los subtítulos de la grabación y la leyenda de las imágenes indicaban que Israel había abierto una represa. El video mostraba a habitantes que acusaban al país vecino.

No hay represas. El problema es que, en el lado israelí de la frontera, no existe ninguna represa susceptible de modificar el nivel del agua, según pudieron comprobar periodistas de la AFP que visitaron la zona y entrevistaron a responsables y expertos israelíes y extranjeros.

Agua
Agua

Las imágenes, sobre todo el video, suscitaron numerosas críticas contra la agencia en las redes sociales. Las autoridades israelíes desmintieron las informaciones, subrayando que habían permitido el paso de más de 15 bombas de agua a Gaza. La indignación fue aún mayor porque el sur de Israel también se vio afectado por las inundaciones.

El Wadi Gaza nace en el sur de Cisjordania, el otro territorio palestino, cruza Israel y el desierto del Néguev y entra en Gaza antes de desembocar en el Mediterráneo. En su parte israelí, se lo llama Nahal Bessor.

En esta zona semiárida, el lecho está seco durante gran parte del año, pero se llena y se vacía de forma espectacular con las intemperies.

"No hay ninguna represa en el Nahal Bessor que se pueda abrir o cerrar, no hay, por tanto, nada que puede causar ni prevenir una crecida", afirma Nehemia Shahaf, jefe de la autoridad de la red hidrológica del Néguev.

"Que yo sepa, no hay ninguna represa del lado israelí y el terreno no se presta a la construcción de una represa", abunda Julie Trottier, especialista belga del Centro de Investigaciones Francés de Jerusalén. Para ella, con las fuertes precipitaciones, "las aguas crecieron y confluyeron".

El asunto del agua suscita "muchos mitos en los territorio palestinos y en Israel", añade.

El cauce del río alcanzó con las recientes precipitaciones su máximo nivel desde el 2010, explican expertos israelíes.

En Israel, a unos 30 kilómetros de Gaza , se encuentra lo que parece ser la única estructura sobre el Nahal Bessor: un murete de apenas un metro de alto, construido para frenar las aguas. Una pequeña acequia de cemento desvía parte del cauce hacia un depósito para regadío, explica Boaz Kretschmer, un responsable de la administración local.

Una vista general de remanentes de agua en Nahal Besor, una corriente estacional en el oeste de Negev, cerca del kibutz Gvulot, en Israel.
Una vista general de remanentes de agua en Nahal Besor, una corriente estacional en el oeste de Negev, cerca del kibutz Gvulot, en Israel.

No hay ningún dispositivo que se pueda accionar. Cuando hay demasiada agua, simplemente pasa por encima del obstáculo.

Lo único que puede hacer esa construcción "es reducir la cantidad de agua que fluye hacia Gaza y no lo contrario", afirma Shahaf.

"No intentamos detener el agua. Sería imposible, dada su increíble potencia", explica Kretschmer.

El porqué de las inundaciones. El impacto de las inundaciones en Gaza quizás se haya visto reforzado por defectos de infraestructura y la proliferación de las construcciones ilegales a orillas del río, indican los expertos.

Munzer Shublaq, responsable de los servicios de agua en Gaza, considera, no obstante, que "los israelíes no están exentos de culpa". "Saben que hay gente que vive al otro lado de la frontera. Nos podrían haber avisado del agua que llegaba", lamenta.

Reconoce, sin embargo, "una parte de responsabilidad palestina". "La zona inundable alrededor de Wadi Gaza es de entre 70 y 100 metros. Pero, en algunos lugares, se construyó y cultivó ilegalmente, y la zona no mide más de 15 o 20 metros".

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