AFP. 4 octubre, 2018
El jefe del espionaje militar holandés (izquierda), Onno Eichelsheim, explica los detalles del ciberataque ruso a la OPAQ, en La Haya. Foto: AFP
El jefe del espionaje militar holandés (izquierda), Onno Eichelsheim, explica los detalles del ciberataque ruso a la OPAQ, en La Haya. Foto: AFP

La Haya. Varias potencias occidentales acusaron este jueves a Rusia de orquestar ciberataques mundiales, incluido uno a la sede de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) en Holanda.

El Departamento de Justicia estadounidense anunció la imputación de siete presuntos miembros de la inteligencia militar rusa, el GRU, por una campaña global de ciberataques contra sectores deportivos, una agencia internacional y una firma especializada en energía nuclear.

Poco antes, las autoridades holandesas anunciaron que habían expulsado a cuatro agentes rusos del GRU en abril, después de que intentaran llevar a cabo un pirateo de la OPAQ, con sede en La Haya.

En aquel momento, la Organización analizaba un presunto uso de armas químicas en Siria, que los países occidentales atribuyeron a las fuerzas del régimen sirio, respaldado por Moscú, así como el envenenamiento con una sustancia neurotóxica del exespía ruso Serguéi Skripal en Inglaterra, del que Londres acusó también a Rusia.

La operación policial en Holanda contó con la ayuda de Reino Unido, que también acusó a la inteligencia militar rusa de algunos de los principales ciberataques realizados en el mundo en los últimos años.

"Con la operación expuesta hoy hemos arrojado nueva luz sobre las inaceptables actividades cibernéticas del servicio de inteligencia militar ruso", afirmaron en un comunicado conjunto la primera ministra británica, Theresa May, y su homólogo holandés, Mark Rutte.

El jefe de los servicios de inteligencia holandeses, el general Onno Eichelsheim, identificó a los cuatro hombres como Oleg Sotnikov, Alexéi Morenets, Alexéi Minín y Yevgueni Serebriakov, y confirmó que llegaron a Ámsterdam el 10 de abril con pasaportes diplomáticos rusos.

Un día después, alquilaron un automóvil Citroen y realizaron un reconocimiento en torno a la sede de la OPAQ, vigilados todo el tiempo por la inteligencia holandesa. Dos días más tarde, estacionaron en el parqueo de un hotel cercano a la sede del organismo, desde donde tomaron fotos, explicó Eichelsheim.

Los servicios holandeses neutralizaron después a los cuatro rusos y encontraron en el vehículo equipos electrónicos para interceptar la red inalámbrica y los códigos de acceso de la OPAQ, así como un tiquete de taxi desde el cuartel del GRU en Moscú hasta el aeropuerto Sheremétievo de la capital rusa.

La computadora portátil de uno de los cuatro tenía signos de conexiones a redes de Brasil, Suiza y Malasia, en este caso en relación con la investigación del derribo del vuelo MH17 en Ucrania en 2014.

(Video) Holanda expulsa a espías rusos entre acusaciones internacionales

La OPAQ confirmó en un comunicado que "desde principios de 2018" ha constatado "un aumento de las actividades relacionadas con la ciberseguridad".

El primer ministro Rutte dijo que habían tomado la "infrecuente y poderosa" medida de publicar detalles de una operación de inteligencia para exigir cuentas a Rusia. "Es imposible que (Moscú) niegue lo que salió a la luz", dijo a la televisora NOS.

Los cuatro rusos presuntamente involucrados en el ataque a la OPAQ aparecían en la lista de los siete hombres imputados por la Justicia estadounidense.

Maniobras en Estados Unidos y Reino Unido

John Demers, fiscal general adjunto de Estados Unidos para Seguridad Nacional, confirmó que entre los objetivos conocidos del ataque se encontraban también la FIFA y la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), así como la empresa de energía nuclear estadounidense, Westinghouse.

Demers dijo que las operaciones, que se remontan a 2014, "involucraban acceso sofisticado, persistente y no autorizado a las redes de computadoras con el propósito de robar información privada o sensible".

El caso se solapa con la investigación del fiscal especial Robert Mueller sobre la presunta injerencia rusa en las elecciones presidenciales estadounidenses. Dos de los hombres señalados este jueves fueron parte de los inculpados en julio en aquella investigación.

Según la Inteligencia estadounidense, el GRU dirigió el pirateo en 2016 del partido Demócrata para ayudar al republicano Donald Trump a alcanzar la presidencia.

Horas antes, Londres había anunciado por primera vez que su Centro Nacional de Ciberseguridad (NCSC) podía vincular directamente al GRU y, en última instancia, al Kremlin con varios importantes ataques informáticos, incluidos el del partido demócrata estadounidense y las filtraciones de documentos confidenciales tras el pirateo en 2017 de la base de datos de la Agencia Mundial Antidopaje (AMA), con sede en Montreal.

"El gobierno de Canadá estima con un alto nivel de confianza" que los ataques fueron responsabilidad del servicio de inteligencia militar ruso, confirmó después su cancillería en un comunicado.

En esta respuesta coordinada de Occidente, el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, urgió a Rusia a “cesar su comportamiento temerario” y la Unión Europea condenó la “agresiva” campaña de ciberespionaje rusa.

Rusia, que siempre ha negado toda implicación en estos casos, reaccionó con ironía a las nuevas acusaciones. “La espionitis aguda de los occidentales cobra importancia”, escribió el ministerio ruso de Relaciones Exteriores en un comunicado, y denunció un acto de “propaganda”.

El GRU, el servicio secreto ruso en todos sus frentes

Abundan en los últimos meses las acusaciones contra el GRU, servicio de inteligencia del Ejército ruso famoso por ser muy eficaz y muy secreto, como en los casos de los ciberataques y los pirateos, la implicación en Ucrania o el envenenamiento del exespía Serguéi Skripal.

Creado por los bolcheviques en 1918 y considerado como una estructura rival de la KGB durante la época soviética, la Dirección General de Inteligencia del estado mayor de las fuerzas armadas (GRU, a la que se le cambió oficialmente la sigla por GU en 2010) tiene fama de ser la más poderosa y la más audaz agencia de espionaje rusa, aunque es poco conocida por el público.

Dirigido desde 2016 por Igor Korobov, que figura en la lista de las personas sancionadas por la administración estadounidense, el GRU dispone de una vasta red de agentes en el extranjero y de unidades militares de élite, las "Spetznaz".

Si el GRU siempre fue una poderosa organización, volvió a figurar en primer plano tras la disolución de la KGB, de la que surgieron varias agencias de inteligencia rusas que con frecuencia compiten entre ellas.

El GRU es acusado por los occidentales de estar detrás de una cantidad de grupos de piratas informáticos que realizaron los ciberataques contra la Agencia mundial antidopaje, varios medios de comunicación o el aeropuerto de Odesa y el metro de Kiev en Ucrania.

La agencia es también sospechosa de ser la responsable del ciberataque NotPetya, que afectó a centenares de miles de ordenadores en el mundo en junio de 2017, entre los cuales muchos de grandes empresas.

En Estados Unidos, el GRU fue acusado de haber pirateado los ordenadores del partido demócrata estadounidense, lo que fue preludio al escándalo de la injerencia rusa en la elección presidencial estadounidense de 2016. En este caso, 12 rusos presentados como agentes del GRU fueron acusados en julio.

Reino Unido también involucró al GRU en el envenenamiento con Novitchok del exespía ruso Serguéi Skripal y de su hija Yulia el 4 de marzo en Inglaterra. En este caso se emitieron órdenes de captura contra dos presuntos agentes de la organización.

Serguéi Skripal era un excoronel del GRU, detenido y condenado en 2006 en Moscú por “alta traición” a favor de Gran Bretaña, antes de ser cambiado en 2010 por espías rusos detenidos en Occidente.

Vladimir Putin aseguró en 2010 que los servicios secretos rusos no “se ocupan” de eliminar a los traidores, pues “los traidores mueren por sí mismos”.