AFP . 3 octubre
Internacionalmente, el conflicto más conocido fue el de Darfur, que dejó al menos 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, según la ONU. Foto: AFP.
Internacionalmente, el conflicto más conocido fue el de Darfur, que dejó al menos 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, según la ONU. Foto: AFP.

Juba. El gobierno sudanés y jefes rebeldes firmaron el sábado en Juba un acuerdo de paz histórico, con el objetivo de poner fin a 17 años de guerra mortífera.

Representantes del gobierno de transición sudanés y movimientos rebeldes, así como diplomáticos chadianos, cataríes, egipcios y representantes de la Unión Africana y de Naciones Unidas, participaron en la ceremonia en la capital del vecino Sudán del Sur, constató un periodista de la AFP.

“Hemos firmado hoy un acuerdo de paz y estamos felices, hemos cumplido nuestra misión”, declaró Tutkew Gatluak, de Sudán del Sur, que fue uno de los mediadores.

El gobierno de Jartum, formado por una coalición de civiles y militares que asumió las riendas del país desde que un movimiento popular derrocó en 2019 a Omar al Bashir, hizo de esta paz con los rebeldes una prioridad.

El acuerdo estipula que los movimientos armados tendrán que ser desmantelados y que sus combatientes tendrán que unirse al ejército regular, que se reorganizará para ser representativo de todos los componentes del pueblo sudanés.

El jefe paramilitar sudanés, Mohamed Hamdan Daglo, conocido por su apodo “Hemeti”, firmó el acuerdo por parte de Jartum.

Por parte de los rebeldes firmaron un representante del Frente Revolucionario Sudanés (SFR) y otros líderes de grupos armados.

El SFR agrupa a grupos rebeldes de la región de Darfur (oeste), devastada por años de guerra y masacres étnicas, así como de los estados del Nilo Azul y Kordofan Sur.

El acuerdo también incluye otros temas espinosos, como la propiedad de la tierra, reparaciones y compensaciones, así como el retorno a sus hogares de refugiados y desplazados.

Sin embargo, hay otros grupos rebeldes importantes que no han firmado el documento, lo que deja en el aire la aplicación real del acuerdo.

Dejar atrás la guerra

Sudán es un país desgarrado por las rivalidades étnicas y religiosas. Durante tres décadas, bajo la mano de hierro de Bashir, el gobierno estuvo controlado por los árabes, y los conflictos con otras minorías pronto se solaparon con otros problemas.

En las vastas áreas rurales del país, uno de los más pobres de África, los granjeros frecuentemente tienen que luchar por los escasos recursos naturales con los ganaderos, tradicionalmente árabes, que a menudo fueron apoyados por Jartum.

Los incidentes fueron abundantes desde que Sudán accedió a la independencia en 1956. En 1983 estalló otro conflicto interno que condujo a la secesión de Sudán del Sur en 2005.

Internacionalmente, el conflicto más conocido fue el de Darfur, que dejó al menos 300.000 muertos y 2,5 millones de desplazados, según la ONU.

“Esta firma significa que dejamos atrás la guerra. Este acuerdo significa democracia, justicia, libertad en Sudán, así que estamos muy felices (...) mediante este acuerdo de paz la economía en Sudán volverá a florecer”, explicó a la AFP Ismail Jalab, alto cargo del SFR.

El gobierno de Sudán del Sur medió en las negociaciones, aunque sus propios líderes han combatido durante décadas contra Jartum hasta lograr la independencia en 2011, y su paz interna también es frágil.

La economía de Sudán se encuentra en ruinas desde que Estados Unidos incluyó al país en su lista de Estados patrocinadores del terrorismo. La secesión de Sudán del Sur, por otro lado, dejó al país sin tres cuartas partes de sus reservas petrolíferas.