
Kabul. Militantes del grupo yihadista Estado Islámico (EI) activos durante mucho tiempo en Irak y Siria se instalaron en Afganistán con el objetivo de continuar con la “guerra santa” y organizar atentados espectaculares contra Estados Unidos, según un alto funcionario estadounidense.
Esta advertencia tiene lugar en momentos en que EI busca recuperar influencia tras la pérdida de su autoproclamado “califato” en Oriente Medio y luego de una serie de atentados mortíferos en el sur de Asia.
“Sabemos que algunos ya vinieron aquí e intentan transferir los conocimientos, las capacidades y la experiencia que adquirieron allá”, declaró este alto responsable en una entrevista reciente.
"Si no mantenemos la presión (contra EI en Afganistán), habrá un ataque en nuestra patria, un ataque espectacular, probablemente de aquí a un año", advirtió, sin querer revelar su identidad.
El EI ha inspirado o ha estado implicado en varios atentados importantes en Estados Unidos, entre ellos un sangriento ataque en Florida en el 2016. El agresor, que había jurado lealtad al grupo, mató a disparos a 49 personas en Orlando.
Según un reciente informe de la Organización de Naciones Unidas (ONU), el Estado Islámico contaría con entre 2.500 y 4.000 miembros en Afganistán; es decir, una cifra equivalente a la adelantada por el Pentágono dos años atrás, y eso a pesar de fuerte pérdidas.
El senador demócrata estadounidense Jack Reed, miembro de un comité de esa Cámara a cargo de cuestiones militares, estimó hace poco tras una visita a Afganistán que la filial local de EI, conocida bajo el nombre de EI Khorasan (EI-K), ha aumentado sus capacidades y efectivos.
En 2el 017, el Pentágono se había mostrado optimista al afirmar que EI-K podría ser eliminado hacia finales de aquel mismo año. Pero la misión de la OTAN en Afganistán, “Apoyo Decidido” (Resolute Support), había subestimado su capacidad de resistencia.
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“Resolute Support se dio cuenta de que era más que un pequeño problema en el sur (de la provincia) de Nangarhar y que sería necesario más que eso para resolverlo”, subrayó el interlocutor estadounidense en referencia al bastión de EI en el este del país.
Este alto funcionario y un grupo de expertos se encuentran en Kabul para ayudar al general Scott Miller, comandante de las fuerzas estadounidenses y de la OTAN, a responder a la amenaza de EI.
Europeos, incluidos franceses y británicos, figuran entre los reclutados, estimó esta fuente sin dar cifras.
Su presencia podría complicar la obtención de un acuerdo de paz con los talibanes, que prometieron impedir a grupos terroristas utilizar el suelo afgano para planificar ataques en otros países.
Estados Unidos lideran una gran campaña de ataques aéreos en Afganistán, donde utilizaron en 2017 la más poderosa de sus bombas, “la madre de todas las bombas”, en una red de túneles y grutas utilizados por EI.
Pero el grupo insurgente, que dispone de amplios financiamientos, ha logrado reclutar nuevos miembros.
EI-K cedió terreno en la provincia septentrional de Jowzjan, pero mantiene bastiones en Nangarhar y Kunar en el este del país, donde rechazaron a los talibanes y obligaron a miles de civiles a huir.
En el escenario internacional, EI reivindicó recientemente una serie de atentados, entre ellos los del domingo de Pascuas en los que murieron 253 personas en Sri Lanka.
El lunes, el grupo difundió por primera vez después de cinco años un presunto de su “jefe” Abu Bakr Al Baghdadi.
EI-K llevó a cabo seis grandes ataques en Kabul en el 2016, según Estados Unidos. Esta cifra se triplicó a 18 en el 2017, y luego subió a 24 en el 2018. El grupo también reivindicó el ataque de un edificio oficial el 20 de abril.
De todos modos, algunos de estos ataques podrían haber sido obra de talibanes afganos, por ejemplo la red Haqqani, o pakistaníes, indicaron responsables afganos.