AFP. 16 septiembre
Un dron Qasef-1, de manufactura iraní, fue usado para atacar blancos en Arabia Saudí en diciembre del 2017, según Estados Unidos.
Un dron Qasef-1, de manufactura iraní, fue usado para atacar blancos en Arabia Saudí en diciembre del 2017, según Estados Unidos.

París. Los daños infligidos el sábado por los rebeldes yemeníes hutíes a instalaciones petroleras saudíes ilustran la casi imposibilidad de un país, por muchos medios de que disponga, para proteger sus infraestructuras vitales de una amenaza tan asimétrica, subrayan expertos y oficiales.

Los graves desperfectos sufridos por la fábrica de Abqaiq y el yacimiento de Jurais, en el este de Arabia Saudí, fueron resultado de un ataque llevado a cabo con diez drones, indicó este lunes el organismo de análisis estadounidense Soufan Center.

Es posible que también se utilizaran misiles de tipo crucero, agregó el grupo, que citó a funcionarios del Gobierno estadounidense.

Son armas a disposición de los hutíes chiitas, apoyados por Irán desde que comenzaron a enfrentarse en Yemen a una coalición dirigida por Riad, hace cinco años. Han demostrado en varias ocasiones, sobre todo desde la primavera boreal del 2019, que esas armas son capaces de eludir los sistemas de defensa saudíes.

Frente a una amenaza así, “hace falta un sistema de defensa ultraperfeccionado, como solo lo tiene, creo, un grupo aeronaval estadounidense” organizado en torno a uno de los portaaviones de la Marina de Estados Unidos, explicó el exjefe de un servicio de inteligencia francés, que no quiso ser identificado.

"Un ataque coordinado como el que se llevó a cabo el sábado no está al alcance de cualquiera, como tampoco está al alcance de todo el mundo poder defenderse ante un ataque así", añadió.

A principios de julio, los hutíes presentaron, durante una ceremonia celebrada en un lugar secreto, un dron-bombardero llamado "Sammad 3" y un misil de crucero, denominado "Al Qods". También cuentan con un dron armado de explosivos llamado "Qasef 2".

“Es el poder nivelador de la tecnología, que permite a los mendigos poder amenazar a grandes potencias”, declaró indignado no hace mucho un funcionario de alto rango del Ejército francés, que pidió el anonimato. “Nos vemos derrotados por artefactos de 250 kilos, como nos vimos derrotados por minas en Malí”, añadió.

El tigre atado

Arabia Saudí ha gastado una fortuna en dotarse de sistemas de defensa tierra-aire, como las baterías antimisiles estadounidenses Patriot, radares y una fuerza aérea ultramoderna.

En el 2018, dedicó más de $65.000 millones al armamento, según el Instituto de investigación por la Paz de Estocolmo.

Becca Wasser, analista en el centro de pensamiento Rand Corp, precisó que “para lo más esencial, Arabia Saudí cuenta con sus sistemas Patriot para interceptar los proyectiles hutíes, pero los resultados son moderados, puesto que los este sistema está diseñado para destruir misiles, más que drones”.

"El empleo de drones indica que los hutíes dieron con la falla de sus sistemas de defensa", consideró.

Las dimensiones de las instalaciones petroleras saudíes, que en algunos casos son tan grandes como ciudades, y su dispersión por todo el reino hace que sean difíciles de proteger de forma permanente frente a una amenaza en constante cambio.

Los rebeldes hutíes mostraron en junio del 2019 un misil de largo alcance Quds que han usado para atacar posiciones en Arabia Saudí.
Los rebeldes hutíes mostraron en junio del 2019 un misil de largo alcance Quds que han usado para atacar posiciones en Arabia Saudí.

Los drones de los hutíes, fabricados con piezas de origen iraní -según un informe de la ONU publicado en el 2018-, son de dimensiones variables y pueden desplazarse a varias velocidades y altitudes, por lo que son difíciles de interceptar.

"El problema es que no existe ningún sistema único para tratar todos los casos, y la amenaza del dron evoluciona sin cesar", comentó un ingeniero militar francés.

"Hoy en día, los sitios sensibles están protegidos con radares y rifles antidrones, pero ahora existen drones autónomos, programables" e insensibles a las interferencias GPS, agregó. "Su velocidad también aumentará: hará falta detectarlos más rápidamente y desde más lejos".

El 19 de agosto, la Fuerza Aérea saudí publicó imágenes de uno de sus cazabombarderos F-15 destruyendo, en pleno vuelo, un dron Qasef-2 en Yemen, y aseguró haber neutralizado una veintena de estos aparatos el año anterior.

Según unos videos publicados en línea por los hutíes, su dron de ataque Sammad 3 tiene un radio de acción de 1.500 km, con lo que casi todo el territorio de Arabia Saudí quedaría a su alcance, así como varias regiones de Emiratos Árabes Unidos, aliado de Riad en la guerra en Yemen.