Miembros del EI colocaron explosivos en calles, edificios y puentes de la ciudad

 18 marzo, 2015

Samarra, Irak. AFP. La gran ofensiva de las fuerzas iraquíes para arrebatar Tikrit al grupo Estado Islámico (EI) se vio detenida, ayer, debido a que la ciudad está plagada de bombas colocadas por los yihadistas.

“La batalla para recuperar Tikrit será difícil”, sostuvo Jawad al-Etlebawi, vocero de la milicia chiita Asaib Ahl al-Haq (Liga de los Virtuosos, en árabe), participante en la ofensiva.

“Los yihadistas colocaron bombas en todas las calles, edificios, puentes, en todas partes”, dijo. Por tal razón, añadió, se ordenó a sus fuerzas detenerse.

“Necesitamos fuerzas formadas en guerrilla urbana para llevar a cabo el asalto”, estimó al-Etlebawi, quien agregó que los yihadistas siguen cercados en el interior de Tikrit y “luchan ferozmente”.

La ofensiva que hizo posible cercar a los yihadistas, lanzada el 2 de marzo en Tikrit (160 kilómetros al norte de Bagdad), movilizó a soldados, policías y fuerzas paramilitares controladas por milicias chiitas, en la mayor operación contra el EI en Irak .

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Empero, la línea del frente no se ha movido desde hace días. Abdelwahab al-Saadi, uno de los principales comandantes de la operación, pidió el domingo apoyo aéreo a la coalición internacional, dirigida por Estados Unidos.

Los militares añadieron que el EI puso explosivos en las casas y construyó trincheras en la capital de la provincia de Saladino.

Decisión. Desde el lunes, el ministro iraquí del Interior, Mohamed al-Ghabban, anunció la suspensión de la ofensiva gubernamental iraquí, la más importante desde la retirada del Ejército a mediados del 2014, que facilitó al EI conquistar vastos territorios al norte y el oeste de Bagdad.

Según él, los combates fueron suspendidos para “limitar las pérdidas” y proteger las infraestructuras, sin precisar si será un sitio prolongado.

De acuerdo con el general Al- Saadi, la coalición no ha dado “ningún apoyo aéreo” hasta ahora, a causa de la implicación de Irán al lado de las tropas iraquíes en la ofensiva que se lleva a cabo.

El Ejército iraquí ya trató de retomar tres veces, en vano, la ciudad de donde era originario el exdictador Sadam Huseín. Varios comandantes afirmaron de manera recurrente que estaban a punto de lanzar el asalto final, pero la línea del frente no ha cambiado recientemente.

Ayer, el grupo EI anunció que decapitó a cuatro hombres que reclutaban voluntarios para las fuerzas gubernamentales en la provincia iraquí de Saladino.

Desde su irrupción fulgurante en Irak hace nueve meses, el grupo extremista sunita impone su ley y aumenta las atrocidades en las regiones que controla, como en los territorios conquistados en Siria, aprovechándose del conflicto que estalló hace cuatro años entre el régimen y los rebeldes.

En Siria, opositores y el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH) acusaron al régimen de haber realizado el lunes un ataque con gas que mató a seis personas, entre ellas tres niños, en la provincia de Idlib.

El régimen de Bashar al-Asad ha utilizado con frecuencia cloro en ataques contra los rebeldes.

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