AFP. 23 septiembre
Arabia Saudí, cuya bandera ondeaba el martes 22 de agosto del 2020 en Riad, mantiene la posición oficial de no establecer relaciones diplomáticas con Israel. AFP
Arabia Saudí, cuya bandera ondeaba el martes 22 de agosto del 2020 en Riad, mantiene la posición oficial de no establecer relaciones diplomáticas con Israel. AFP

Riad. Arabia Saudí, que ya anunció que no va a establecer oficialmente relaciones con Israel, lleva a cabo otro tipo de normalización suavizando el tono hacia los judíos, con discursos a favor de la tolerancia religiosa o libros de texto en los que ya no hay comentarios antisemitas.

Riad ha dejado bien claro que no seguirá el ejemplo de Emiratos y Baréin, que establecieron vínculos oficiales con Israel, rompiendo así un “consenso árabe” que condicionaba toda normalización con el Estado judío a una solución del conflicto israelí-palestino.

Potencia árabe y epicentro del islam, Arabia Saudí es consciente de que su población, que apoya a los palestinos, no está preparada para dicha normalización.

Pero, no obstante, está trabajando para cambiar la percepción de los judíos, durante mucho tiempo vilipendiados por el dogma religioso y los medios de comunicación oficiales. De esta manera, sienta las bases para un posible futuro reconocimiento de Israel.

Los textos, hasta ahora conocidos por denigrar a judíos y no musulmanes, a los que se refieren con apelativos como “cerdos” y “monos”, son actualmente revisados bajo la égida del príncipe heredero, Mohamed bin Salmán, quien ha desplegado una campaña contra el extremismo en la educación, de acuerdo con funcionarios del reino.

“El gobierno también ha prohibido que judíos y cristianos sean denigrados en las mezquitas”, indicó el analista saudí Najah al Otaibi. “Esta retórica era corriente en los sermones de los viernes transmitidos a los musulmanes de todo el mundo”, añadió.

Marcando un cambio increíble, incluso un predicador provocó una tormenta en los medios a comienzos de setiembre al citar las relaciones amistosas del profeta del islam, Mahoma con los judíos, y defender la tolerancia religiosa.

Sin embargo, Abdel Rahman al Sudaiss, el imán de la Gran Mezquita de La Meca, el primer lugar sagrado del islam, ubicada en el oeste de Arabia Saudí, había alimentado controversias en el pasado por sus opiniones demasiado antisemitas.

Señales de cercanía

Mohamed al Issa, un saudí al frente de la Liga Islámica Mundial, fue felicitado en enero por Israel al haber participado en la conmemoración del 75.º aniversario de la liberación del campo de concentración nazi de Auschwitz.

Las autoridades del país también están aplicando una política de acercamiento a personalidades judías: en febrero, el rey Salmán recibió a un rabino residente en Jerusalén, David Rosen, una novedad, hasta ahora impensable, en la historia del reino ultraconservador.

Además, autorizaron la proyección de una película sobre el Holocausto en un festival de cine, que finalmente fue cancelado por la pandemia de covid-19.

La cadena saudita MBC emitió durante el mes de ayuno sagrado del Ramadán una telenovela en la que un personaje defiende los vínculos comerciales con Israel, inclusive afirmando que los palestinos son los “verdaderos enemigos”, que siguen insultando a los saudíes a pesar de toda la ayuda que reciben de Riad.

Cuando se trata de establecer relaciones entre Arabia Saudí e Israel, la pregunta es “¿cuándo?” y no “¿cómo?”, señaló Marc Schneier, un rabino estadounidense cercano a los dirigentes del Golfo.

El fin de semana pasado, Arab News, principal diario en inglés del país, provocó una tormenta en las redes sociales al publicar en hebreo, en Twitter y Facebook, saludos por el Año Nuevo Judío.

También ha publicado artículos sobre judíos del Líbano y está proyectando otro sobre una comunidad judía que vivió antiguamente en lo que ahora es Arabia Saudí.

(Video) ¿Cuánto cambia Oriente Medio con los acuerdos de Israel con EAU y Baréin?

Su editor, Faisal Abas, destacó que la cobertura tiene como objetivo establecer un vínculo con “los judíos en todos los países árabes”.

Los mismos medios saudíes que denominaban a Israel como “entidad sionista”, alabaron los acuerdos con Emiratos y Baréin, vecinos y aliados del reino wahabita.

Para los expertos, esta posición indica que el reino, un peso pesado regional, no está opuesto a la normalización con Israel tras décadas de apoyo político y financiero a los palestinos.

No obstante, subraya Giorgio Cafiero, director de Gulf State Analytics, para Israel oficializar sus relaciones con gobiernos árabes no electos “no es lo mismo que hacer ‘la paz’ con los pueblos árabes”.

Un sondeo de opinión publicada en agosto por el Washington Institute for Near East Policy sugiere que la gran mayoría de sauditas no apoya un acuerdo con Israel.

“Apenas el 9% de los saudíes” están a favor de los vínculos comerciales o deportivos con Israel, afirmó David Pollock, miembro de este instituto.

“De qué paz estamos hablando tras las matanzas y las guerras”, comentó Bader, un joven saudí de Riad, refiriéndose a Israel. “Será muy difícil de lograr y yo no la apoyaré”, sentenció.