AP. 26 abril
Maria Butina, líder de una organización proarmas, ofreció una conferencia de prensa en Moscú, el 8 de octubre del 2013. AFP
Maria Butina, líder de una organización proarmas, ofreció una conferencia de prensa en Moscú, el 8 de octubre del 2013. AFP

Washington. Con voz temblorosa, María Butina imploró clemencia el viernes mientras esperaba su sentencia por cargos de ser un agente secreto para Rusia. Butina trató de presentarse como una persona inocente atrapada en una lucha de poder geopolítico.

Pero una jueza federal la sentenció a 18 meses en prisión, seguidos de deportación. La jueza Tanya Chutkan concordó con la Fiscalía, que dijo que la rusa de 30 años ocultó deliberadamente sus verdaderos propósitos mientras cultivaba contactos furtivos con el movimiento conservador estadounidense para impulsar los intereses de Rusia.

La sentencia puede ser apelada y Butina recibirá crédito por el tiempo que ha pasado ya en prisión desde su arresto en julio del 2018. El caso tuvo una amplia cobertura de prensa en medio de conjeturas sobre la magnitud de la interferencia rusa en la política estadounidense.

Butina admitió el año pasado que colectó de forma encubierta información sobre la Asociación Nacional del Rifle (NRA) y otros grupos por instrucciones de un exlegislador ruso. Como parte de un acuerdo con la Fiscalía, se declaró culpable de un solo cargo de actuar como agente encubierto extranjero.

En la audiencia de sentencia, Butina pidió a Chutkan que la dejase en libertad con nueve meses cumplidos en prisión.

"Mi reputación está arruinada, tanto aquí en Estados Unidos como en el exterior”, dijo, y pidió “una oportunidad de regresar a casa y reiniciar mi vida”.

Chutkan, sin embargo, siguió completamente las recomendaciones de los fiscales y sentenció a Butina a nueve meses adicionales, antes de ser deportada.

La jueza manifestó que la sentencia buscaba “reflejar la gravedad de (las acciones de Butina) y promover la disuasión”.

Los abogados de Butina lamentaron el fallo, el cual consideraron muy drástico. Habían descrito a Butina como una estudiante de asuntos internacionales ingenua, pero ambiciosa, que no entendió que sus acciones requerían que se registrara como agente de un gobierno extranjero.

"Me siento muy mal por la familia de María... Quisiera haber podido hacer más para que saliese en libertad antes”, declaró el abogado Robert Driscoll. “No creo que los nueve meses adicionales en prisión sirvan a ningún propósito”.

La Embajada rusa en Washington dijo en Facebook que Butina “es una prisionera política, una víctima de provocaciones de los servicios especiales y del uso arbitrario de leyes estadounidenses represivas. Insistimos en la inocencia de nuestra compatriota. Demandamos su libertad inmediata”.

Leonid Slutsky, jefe de la comisión de asuntos exteriores de la Cámara Baja del Parlamento ruso, alegó que el caso fue “político y fabricado con aire envenenado con rusofobia”.