AFP .   9 julio

El estado de Texas reanudó el miércoles las ejecuciones con un hombre condenado por el asesinato de un anciano durante un robo en 1993, terminando con una moratoria de varios meses por la crisis del coronavirus.

Billy Joe Wardlow, de 45 años, fue declarado muerto a las 18H52 hora local (23H52 GMT) luego de recibir una inyección letal en el recinto penitenciario de Huntsville, dijeron autoridades de ese penal.

Sus abogados intentaron una apelación de último minuto ante la Corte Suprema, pero ésta les fue denegada.

Con la ayuda de su novia de entonces, Wardlow retuvo a un anciano llamado Carl Cole para intentar robar su camioneta en una pequeña localidad de Texas.

Pero Cole, que tenía 82 años, se resistió y Wardlow, que acababa de cumplir los 18 años, le disparó en la cabeza.

La pareja intentó huir desde Texas a Montana, en el norte, pero fue detenida en Dakota del Sur después de una persecución de 15 horas.

En Texas, antes de condenar a muerte a un acusado, los jurados deben probar que esta persona representa un peligro futuro.

El abogado de Wardlow, Richard Burr, argumentó que su cliente era demasiado joven como para que se establezca con una "certeza científica" esa afirmación e interpuso una petición para suspender el proceso.

Burr dijo que, de acuerdo a investigaciones sobre el cerebro, el desarrollo de ese órgano continúa hasta después de que una persona cumple 20 años y por tanto su "carácter no está completamente formado antes de los 21 años".

Billy Joe Wardlow, de 45 años, fue declarado muerto a las 18H52 hora local (23H52 GMT) luego de recibir una inyección letal en el recinto penitenciario de Huntsville, dijeron autoridades de ese penal. / Texas Department of Criminal Justice vía AP

En 2005 el alto tribunal abolió la pena de muerte para los condenados de 17 años o menores.

Para la defensa de Wardlow, no hay una diferencia neurológica entre alguien de 17 o de 18 años.

La ejecución de Wardlow fue inicialmente programada para el 29 de abril, pero fue aplazada para este miércoles debido a la pandemia.

En cada ejecución participa una gran cantidad de personas, entre guardias de prisión, testigos, familiares del preso y personas cercanas a la víctima.

Wardlow se convirtió en la séptima persona ejecutada en Estados Unidos desde comienzo de año y la tercera en Texas.

En este estado, ninguna persona había sido ejecutada desde principios de febrero.

Antes de la de Wardlow, la ejecución más reciente se registró el 19 de mayo en Misuri, según el Centro de Información de la Pena de Muerte.