Gobierno creará zona semiautónoma en islas Mindanao de mayoría islámica

 16 octubre, 2012

Manila. AFP. Los jefes de la rebelión musulmana en Filipinas firmaron ayer un acuerdo con el Gobierno que fija etapas para poner fin de aquí al 2016 a varias décadas de una sangrienta insurrección.

Los principales negociadores de ambas partes firmaron “una hoja de ruta” en una ceremonia transmitida por la televisión nacional en el palacio presidencial, en presencia del presidente Benigno Aquino III y del jefe del Frente Moro Islámico de Liberación (FMIL) Murad Ebrahim.

“Vengo aquí con espíritu en paz, para forjar una cooperación pacífica, con base en un acuerdo marco entre el FMIL y el Gobierno filipino”, declaró el jefe del movimiento guerrillero.

“Tendemos la mano de la amistad y de la cooperación al presidente y al pueblo filipinos”, agregó.

El presidente Aquino, comprometido en las negociaciones desde que llegó al poder en 2010, estimó que este acuerdo representaba una oportunidad para “llegar por fin a una paz verdadera y durable”.

Murad Ebrahim es el primer jefe del FMIL invitado al palacio presidencial, como un símbolo de la esperanza que anima a ambas partes sobre el fin de un conflicto.

En concreto. El acuerdo prevé crear una zona semiautónoma en las islas de Mindanao, en el sur del archipiélago, donde viven entrecuatro y nueve millones de musulmanes, en un país donde la mayoría de la población es católica.

El FMIL y otros grupos rebeldes luchan por la independencia de este terriotorio desde los años 1970.

A cambio de mayores poderes en materia fiscal así como de una “parte equitativa” de las riquezas de la región, el FMIL renuncia a la independencia y organiza el desarme de sus 12.000 hombres.

La ley islámica, será aplicada en lo civil pero no en lo penal.

Por su parte, la “ley fundamental” para el territorio deberá ser votada por el Parlamento antes de 2015, y ratificada mediante un referendo de la población local.

Los musulmanes consideran Mindanao como su territorio ancestral, desde la época de los sultanatos musulmanes establecidos ante de la llegada de los católicos españoles en el siglo XVI.

La guerra ha provocado más de 150.000 muertos, dejado a sectores en una inmensa pobreza y desplazado a miles.