Álvaro Cedeño. 12 agosto

¡Qué bien que esté de moda el emprender! ¡Qué mal tener un horizonte estrecho! ¿Qué se pregunta quien siente la inquietud de emprender? Prejuicio: si es una persona mayor, con poca educación técnica, se preguntará, ¿qué producto puedo producir para vender? Si es una persona joven, con educación técnica, se preguntará: ¿cuál nueva app podría ser exitosa?

Eso contiene varias limitaciones. Una es la de que emprender es sinónimo de crear productos para el mercado. Otra es la de que todo emprendimiento debe ser digital.

Hay un inmenso campo de oportunidades de emprendimiento en productos y servicios que mejorarían el bienestar de muchos y que podrían no tener un gran mercado. Piense en una campaña publicitaria para que más personas lleven bolsas de tela al supermercado y disminuyan así la contaminación originada en bolsas plásticas. O piense en jóvenes en las intersecciones de tránsito complicadas, que con los audiovisuales del caso, eduquen a los conductores en el sentido de que la cortesía de ceder el paso, es de común beneficio.

Álvaro Cedeño, columnista de Economía
Álvaro Cedeño, columnista de Economía

Una maestra que organice a un grupo de colegas para intercambiar buenas experiencias de aprendizaje en el aula, estaría ejecutando un emprendimiento socialmente valioso. Los vecinos que se ponen de acuerdo para rotar la elaboración de la cena, podrían estar reduciendo el gasto de electricidad de su grupo. El estudiante que distribuye entre sus compañeros sus buenas notas sobre lecturas útiles para la asignatura, es un emprendedor de alta contribución.

Nos hemos concientizado acerca de la huella ecológica que deja un producto. Sabemos que una hamburguesa tiene relación con daño forestal, contaminación por transporte, uso de agua, uso de energía. Esto abre la posibilidad de repensar de manera emprendedora, todos los productos existentes, por medio de la pregunta: ¿de qué manera podríamos producir una hamburguesa, o un envase, o una camisa, que dejen una huella ecológica menor?

La búsqueda de la oportunidad, es uno de los primeros pasos que debe dar el espíritu emprendedor. Queda claro que el campo de búsqueda es ilimitado. Así que ¡a ampliar el horizonte!