Gerardo Corrales. 19 enero

Es normal en el transcurso de nuestra vida estudiantil y profesional recibir, por parte de terceras personas, distintas calificaciones o evaluaciones sobre nuestras habilidades o capacidades.

En el mundo financiero es normal que terceros, conocidos como agencias calificadoras, evalúen la capacidad de pago que tiene un país para hacerle frente a sus obligaciones o deudas y que también, en función de criterios cualitativos y cuantitativos, emitan una opinión sobre las perspectivas a futuro de dicha capacidad de pago.

10/2/2016, Tibás. Grupo Nación. Retrato del economista Gerardo Corrales: En el mundo financiero es normal que terceros, conocidos como agencias calificadoras, evalúen la capacidad de pago de un país. Adrián Soto.
10/2/2016, Tibás. Grupo Nación. Retrato del economista Gerardo Corrales: En el mundo financiero es normal que terceros, conocidos como agencias calificadoras, evalúen la capacidad de pago de un país. Adrián Soto.

Lamentablemente nuestro país ha venido perdiendo credibilidad y recibiendo malas calificaciones, principalmente, debido a que no hemos sido capaces de resolver el problema del exceso de gastos sobre los ingresos del Gobierno, conocido como el déficit fiscal. De igual manera, se ha retardado la toma de decisiones en distintas áreas claves para el crecimiento y desarrollo económico, como la infraestructura, salud, calidad educativa y otros.

En ese sentido, recientemente la agencia calificadora conocida como Fitch Ratings informó al mundo de que la capacidad de pago de la deuda de Costa Rica entraba en una perspectiva negativa, lo cual se puede interpretar como una antesala para que, si no hay un cambio radical en los próximos meses, bajen de nuevo la calificación de riesgo, colocándonos al mismo nivel de países como Bolivia, Macedonia o Georgia.

La implicación de esta consideración es que muy posiblemente el financiamiento, tanto del Gobierno como de la empresa privada, sea de más difícil acceso o al menos a un costo o tasa de interés mayor.

Esto a su vez se traduciría en un crédito más costoso para las familias y las empresas, limitando la capacidad de consumo e inversión; y por lo tanto, repercutiendo en el crecimiento económico, generación de empleos y recaudación de impuestos.

Dado que estamos en un año electoral, con independencia del color político, definitivamente este tema debe estar de forma prioritaria incorporado en las propuestas de plan de gobierno.

La administración elegida tendrá, de inmediato, que recuperar la confianza y la credibilidad de las agencias calificadoras, la cual en mucho va a depender de la experiencia y calidad de los equipos económicos que los distintos partidos políticos sometan a consideración de la población electoral.

Sin duda, los llamados “ratings”, o calificaciones de riesgo país se convierten en un factor fundamental que todos los costarricenses debemos conocer e incorporar, a la hora de elegir el futuro gobierno.