Marvin Barquero. 27 mayo
Un incidente con los choferes panameños, en la tarde del 27 de mayo, estuvo a punto de llevar a un nuevo cierre en Paso Canoas. Protestaron porque los aglomeraron en el campo ferial para el control sanitario. El problema se superó. Foto: Freddy Parrales
Un incidente con los choferes panameños, en la tarde del 27 de mayo, estuvo a punto de llevar a un nuevo cierre en Paso Canoas. Protestaron porque los aglomeraron en el campo ferial para el control sanitario. El problema se superó. Foto: Freddy Parrales

El entrabamiento al tránsito terrestre de mercancías por Centroamérica, a consecuencia de las medidas sanitarias tomadas por Costa Rica para evitar la propagación del covid-19, se agudizó en las últimas horas debido a las decisiones tomadas por los gobiernos de Honduras y Panamá.

Autoridades panameñas (lunes 25 de mayo) y hondureñas (martes 26) pusieron en vigencia medidas -que calificaron de recíprocas- para regular el ingreso de choferes ticos de carga. Con ello, respondieron a la decisión costarricense de limitar la entrada de conductores centroamericanos, vigente desde el 18 de mayo.

Por otra parte, centenares de camiones permanecen varados en la frontera entre Costa Rica y Nicaragua, porque el gobierno de Daniel Ortega cerró el paso desde el 18 de mayo, en protesta por las acciones de Costa Rica.

Además, desde el pasado martes, transportistas de ese país vecino bloquearon el paso a vehículos particulares y autobuses por los puestos de Peñas Blancas y Tablillas.

Mientras, en Paso Canoas, frontera sur, los conductores panameños pidieron que les dieran un trato igual a los choferes ticos en su país, lo cual permitió que reiniciaran el tránsito el 26 de mayo, después de tenerlo cerrado durante ocho días.

El conflicto se mantiene pese a que Costa Rica añadió, a las medidas iniciales, la opción de permitir la entrada controlada de choferes mediante tecnología GPS y con rutas predeterminadas hacia almacenes fiscales preestablecidos.

Las autoridades ticas solicitan al resto de la región poner estas medidas en marcha como un plan piloto y hacerle ajustas conforme a la práctica, pero la propuesta no ha sido aceptada.

Incluso, de última hora se suspendió una reunión, prevista para la tarde de este miércoles, del Consejo de Ministros de la Integración Económica (Comieco) junto con el Consejo de Ministros de Salud de Centroamérica (Comisca).

Los jerarcas pretenden consensuar un protocolo biosanitario regional, lo que ayudaría a desentrabar el tránsito de mercancías.

Frente a este panorama, la ministra de Comercio Exterior (Comex) de Costa Rica, Dyalá Jiménez, dijo este miércoles que no se descarta el eventual desabastecimiento y posible encarecimiento de productos importados.

La jerarca habló específicamente de producos como frijoles y cartones para huevos.

Al respecto, la presidenta de la Cámara de Exportadores de Costa Rica (Cadexco), Laura Bonilla, se expresó preocupada por el suministro de tres materias primas traídas de la región: hierro, bolsas y empaques plásticos.

Bonilla aseguró que, además, gran cantidad de bienes de exportación hacen fila con productos como: leche, helados, cemento, pollo, varillas, hule, llantas, café, plátanos, agroquímicos, electrodomésticos, huevo fértil, alimento para animales, papel higiénico y artículos de limpieza.

Sin embargo, José Manuel Quirce, presidente de la Cámara de Comercio Exterior y de representantes de Casas Extranjeras (Crecex), hizo un llamado a la calma.

Quirce consideró que el bloqueo de las fronteras terrestres genera problemas específicos en algunos sectores, pero sostuvo que no hay un impacto general en la salida y entrada de mercaderías.

El pasado 20 de mayo, las autoridades sanitarias informaron de que los transportistas de carga por Centroamérica habían originado 38 contagios de covid-19 en los once días anteriores.

Dicha cantidad representaba el 12% del total de contagios registrados por el país en ese momento. Uno de esos choferes enfermó a 17 personas en Guanacaste y otro contagió a cuatro personas en Naranjo, en Alajuela.

Choques

Costa Rica, en primera instancia, estableció que los conductores extranjeros llegaran a la zona primaria aduanera, donde desengancharían el furgón para que un chofer costarricense lo enganchara y transporte dentro del país.

Dicha medida causó el cierre de la frontera norte por parte del gobierno nicaragüense, y de la frontera sur, por parte de los choferes panameños desde el 18 de mayo.

Ante el bloqueo y las protestas del Istmo, Costa Rica añadió la opción de ingreso de los choferes, pero con monitoreo GPS, con rutas, paradas y destinos (almacenes fiscales) preestablecidos y con estricta vigilancia sanitaria.

Panamá reconoció esas últimas medidas en un acuerdo binacional, el 21 de mayo, pero los transportistas no las aceptaron y siguieron sin pasar por Paso Canoas.

Este 26 de mayo. lograron que la autoridad Aduanera de Panamá (ANA) emitiera medidas de reciprocidad para los choferes costarricenses y con ello, reabrieron el tránsito.

Pero ese mismo día, en la tarde, la Secretaría de Desarrollo Económico (SDE) hondureña emitió una orden para no permitir ni el registro ni el inicio en ese país de las Declaraciones Únicas Centroamericanas de Tránsito (DUCA-T), con destino a Costa Rica.