AFP . 12 octubre
La guerra comercial, que ha entorpecido las relaciones entre Pekín y Washington, se traduce desde el año pasado en unos aranceles recíprocos sobre cientos de miles de millones de dólares en intercambios anuales. Foto: AFP
La guerra comercial, que ha entorpecido las relaciones entre Pekín y Washington, se traduce desde el año pasado en unos aranceles recíprocos sobre cientos de miles de millones de dólares en intercambios anuales. Foto: AFP

El acuerdo de principios alcanzado por China y Estados Unidos para frenar una guerra comercial tiene tintes de tregua, con detalles y cuestiones espinosas no resueltas, señalaron varios analistas a la AFP.

El presidente estadounidense, blanco de un proceso de destitución en su país, reivindicó un acuerdo parcial muy importante con Pekín, sin precisar el contenido y aplazando para el próximo mes una eventual firma.

"No es gran cosa y no avanza mucho en las grandes cuestiones", advirtió Barry Naughton, de la Universidad de California.

Tras haberse reunido en Washington con el principal negociador chino, Donald Trump aseguró que en las próximas cuatro semanas podría firmarse un pacto. Por su parte, China se limitó a referir unos diálogos “constructivos”.

Un posicionamiento que permite a ambos países, inmersos desde marzo de 2018 en una guerra comercial sin merced, evitar una escalada que podría ser perjudicial para su economía.

Pekín se comprometió a comprar más productos agrícolas procedentes de Estados Unidos, una medida reclamada desde hace tiempo por el presidente estadounidense, que se presentará a un segundo mandato. Esta debería beneficiar a parte de su electorado: los agricultores.

Un “paso de bebé”

A cambio, Trump renunció aumentar entre un 25% y un 30% los aranceles sobre $250.000 millones en importaciones chinas a Estados Unidos, algo previsto para el martes.

"La ausencia de detalles y el mismo hecho de que hubieran hecho falta semanas para lograr este 'paso de bebé' ahogó el optimismo" en torno a los diálogos, indicó Stephen Innes, analista en AxiTrader.

"Se trata de una etapa importante, no tanto por el contenido sino por el método que, con mucha incertidumbre, puede conducir a una serie de entendimientos progresivos", apuntó Naughton.

El acuerdo también afecta a la propiedad intelectual —un derecho a menudo ignorado en China—, una mayor cobertura del sector de los servicios financieros chinos y un apartado sobre las tasas de cambio.

"Se realizaron progresos sustanciales" en esos ámbitos, comentó el sábado la agencia Xinhua, sin precisar los avances en cuestión. Los medios del país, estrechamente controlados por el Partido Comunista, en el poder, desempeñaron una cobertura mínima de los diálogos.

La guerra comercial, que ha entorpecido las relaciones entre Pekín y Washington, se traduce desde el año pasado en unos aranceles recíprocos sobre cientos de miles de millones de dólares en intercambios anuales. Un diferendo que amenaza al crecimiento de las dos primeras economías mundiales y al del resto del mundo.

Temas espinosos

El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de China alcanzó el 6,2% interanual en el segundo trimestre de 2019, esto es, su nivel más bajo en al menos 27 años. El viernes, Pekín publicará las cifras del tercer trimestre.

“La tregua (...) es indispensable para estabilizar el crecimiento de China a corto plazo”, afirmó Song Houze, del grupo de reflexión MarcoPolo, especializado en economía china.

"La desaceleración del crecimiento en Estados Unidos obliga a Washington a la prudencia y una intensificación de la guerra comercial parece poco probable", destacó.

Sin embargo, un verdadero avance en las negociaciones es poco realista, pues hay temas espinosos no resueltos, como las subvenciones masivas que reciben las empresas públicas chinas o la cuestión de las empresas tecnológicas.

La suerte del grupo de telecomunicaciones chino Huawei, al que Estados Unidos acusa de colaborar con los servicios de inteligencia de Pekín, por lo cual le impuso fuertes sanciones, no está incluida en el acuerdo.

Tampoco se tomó ninguna decisión respecto a los recargos aduaneros del 15% que deberían entrar en vigor en diciembre en Estados Unidos y que afectarán a productos chinos de gran consumo.