22 agosto

Colombia. Latinoamérica está inmersa en una fuerte desaceleración de su economía y, de seguir así, podría ir directamente hacia una recesión, según indicó el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), recientemente.

Este es el mensaje que han debido captar los distintos gobiernos, pues en las últimas semanas se ha visto como, para evitar precisamente eso, han puesto en marcha toda su maquinaria con varios planes de estímulo.

De acuerdo con las últimas cifras de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal), aunque al finalizar este 2019 la economía de la región seguiría en terreno positivo, su crecimiento sería de solo 0,5%, lo que todos los expertos coinciden en afirmar que está por debajo de su potencial.

Argentina es el único que ha efectuado incrementos en la tasa de interés de referencia, mientras que, por ejemplo, Colombia o Uruguay la han dejado, de momento, inalterada. Foto: Juan Mabromata, AFP.
Argentina es el único que ha efectuado incrementos en la tasa de interés de referencia, mientras que, por ejemplo, Colombia o Uruguay la han dejado, de momento, inalterada. Foto: Juan Mabromata, AFP.

“Estos planes atienden al hecho de que el crecimiento en América Latina está bastante bajo, y las perspectivas de una desaceleración o recesión mundial están aumentando. Ante esto, lo más probable es que veamos que los países llevan a cabo reducciones de tasas de interés, ajustes cambiarios (devaluaciones) y ejecución de proyectos de inversión, tanto pública como privada”, dijo Daniel Castellanos, analista y presidente de Impacta OTS, fundación para el desarrollo económico.

Precisamente, los distintos países de la región se han embarcado en esas corrientes, tanto el descenso de indicadores de referencia de los bancos centrales, como en lanzar planes de estímulo a través de inversiones públicas para tratar de sacar a sus economías del estancamiento en el que se encuentran.

Asimismo, el recorte de tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos y la posibilidad de que haga en los próximos meses más descensos, según la Cepal, abre la puerta a que los bancos centrales latinos también se ajusten a esos menores indicadores.

Sin ir más lejos, el de México recortó su tasa de interés en 0,25% hasta 8% la semana pasada, la primera vez que lo hacía en más de cinco años.

De igual forma, Brasil también decidió, en julio, acortar su interés de referencia en 0,5% hasta 6%, el primero de más recortes que ejecutaría el emisor. Y no está solo, pues Chile, Perú y Paraguay son algunos ejemplos de otras economías que han usado esa herramienta en semanas recientes.

En la mayoría de casos, los analistas creen que el ciclo de descensos seguirá en sus próximas reuniones de política monetaria. De hecho, Argentina es el único que ha efectuado incrementos, mientras que Colombia o Uruguay la han dejado, de momento, inalterada.

“La nueva ronda de aranceles entre Estados Unidos y China ejercerá una mayor presión sobre el crecimiento mundial. Ante esto, los bancos centrales están reaccionando al flexibilizar su política monetaria y en la región los recortes de tasa se están generalizando", afirma David Cubides, analista económico de Itaú Colombia.

“Los países donde la inflación ha sido relativamente baja (Brasil, Chile y Perú) cuentan con un mayor margen de flexibilización. En México, la brecha negativa conduciría al Banxico a introducir nuevos recortes en la medida en que la inflación continúe cediendo”. David Cubides. Analista económico de Itaú Colombia.

Frente a esto, agrega que, en Colombia, el Banco de la República se mantiene a la espera para verificar si la actividad se recupera por encima del nivel potencial. "Dada la debilidad del mercado laboral, los bajos indicadores de confianza y el difícil escenario externo, creemos que existe espacio para flexibilizar la política monetaria. Todo esto en medio de inflación núcleo contenida”, añadió.

Pero, como se dijo, los estímulos que está impulsando Latinoamérica no vienen solo desde el lado de los ajustes en la política monetaria, sino que también se están adelantando diversos planes de inversión pública que tratan de dinamizar el interior de las economías de los países.

El más destacado fue el que anunció Andrés Manuel López Obrador en México, que incluye una inversión de $25.500 millones, sobre todo para infraestructura. No hay que olvidar que el país se libró de milagro de entrar en recesión.

Jair Bolsonaro, en Brasil, también anunció la semana pasada la asignación de $11.200 millones para llevar a cabo obras públicas para tratar de reactivar la recuperación de la mayor economía, mientras que, esta semana, Perú dijo que hará gastos adicionales por $2.000 millones.

Chile, por su parte, afirmó que necesita impulsar estímulos ante un crecimiento mucho menor de lo esperado, mientras que en Argentina, Mauricio Macri cambió de ministro de Economía, anunció rebajas de impuestos y otras medidas para ayudar al país, en recesión desde el 2018.

“Los planes quizás sean necesarios, pero no suficientes. Los problemas de la región son grandes y variados, y van desde déficits fiscales y cambiarios, pasando por grandes inflaciones, terminando con bajas productividades. Es claro que se necesita una política activa de promoción del comercio y el crecimiento, en un contexto en el cual las grandes economías muestran signos de enfriamiento”, concluye Castellanos.