Patricia Leitón. 22 septiembre

(Video) ¿Quién pagaría el impuesto a las transacciones financieras?

El impuesto a las transacciones financieras, que incluyó el Gobierno en la propuesta para negociar un crédito de servicio ampliado con el Fondo Monetario Internacional (FMI), se aplicaría a ambas partes cuando se realice una negociación de divisas por medio del mercado Monex.

“Para las transacciones cambiarias mediante Monex, el ejercicio contempla que ambas partes (comprador y vendedor) enfrentan el impuesto”, explicó el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero.

“Por ejemplo, en una compra de dólares, cuando el comprador transfiere los colones, el cargo aplica. Igualmente cuando el vendedor transfiere los dólares, se aplica el impuesto. Es decir, se aplica a ambas partes y efectivamente la tasa se duplica”, detalló el presidente.

En el caso de transacciones cambiarias en ventanilla, el gravamen recae en el agente que origina la transacción, añadió.

Este impuesto se aplicaría sobre toda transferencia de dinero que pase por el sistema financiero, excepto si son transferencias que realiza el mismo Gobierno, porque según Cubero sería cobrar un tributo que le llegaría a sus mismas arcas, entonces sería como sacarlo de una bolsa para pasárselo a la otra.

Para los dos primeros años el impuesto sería de 0,3%, es decir de ¢3 por cada ¢1.000 que se transen.

Según el documento de la propuesta, en Latinoamérica existen experiencias similares de la aplicación de este impuesto en Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Ecuador y Perú.

¿Quién paga el impuesto?

Según detalla el documento presentado por el Gobierno el impuesto lo pagaría quien origina la transacción.

Por ejemplo, el que emite el cheque, el que hace la transferencia, el que ordena el traslado de fondos, el patrono en el caso del pago de la planilla o el banco en el caso de otorgar un crédito.

No obstante, hay un concepto económico que es la “incidencia del impuesto” que es sobre quién realmente termina recayendo el tributo.

Por ejemplo, en un crédito el banco desembolsa y es, según la legislación, el que debería pagar el impuesto; no obstante, como eso es un costo para el banco entonces la entidad podría subir las tasas de interés y transferir por esta vía el impuesto al consumidor.

“Eso (la incidencia) dependerá mucho del pago específico de la transacción, en última instancia los economistas hablamos de elasticidades, de cuánto sea la sensibilidad de un determinado pagador o de un determinado receptor de ese pago a que le traten de trasladar ese pago”, dijo Cubero.

Esa sensibilidad indica cuánto cambiaría la demanda el consumidor del bien o servicio ante un cambio en el precio, que pueden ser también la tasa de interés.

Cubero reconoció que el impuesto por lo tanto podría tener efectos sobre tasas de interés y los precios.

“No es descartable que una parte de esto se traslade a mayores tasas de interés o menores tasas de depósito; es decir, un margen de intermediación bancaria más alto cuando son ellos los pagadores”, indicó Cubero.

“Es posible que incida en un traslado a los precios de los productos, ese tipo de traslado dependerá mucho de las elasticidades”, añadió.

La Asociación Bancaria Costarricense (ABC) se opone al impuesto a las transacciones financieras porque considera que desincentiva la bancarización, favorece el efectivo y pone en riesgo la seguridad de los clientes.

Cubero respondió que prevén que el impacto en desintermediación bancaria sea relativamente bajo porque el tributo es bajo y señaló que el uso del efectivo tiene costos que las personas también valoran.