Óscar Rodríguez, Patricia Leitón. 28 junio, 2018
Hacienda efectuó, en el 2015, su última emisión de eurobonos en el mercado internacional por $1.000 millones. Desde entonces, la necesidad de recursos para financiar el déficit se obtiene dentro del país. Foto: Albert Marín.
Hacienda efectuó, en el 2015, su última emisión de eurobonos en el mercado internacional por $1.000 millones. Desde entonces, la necesidad de recursos para financiar el déficit se obtiene dentro del país. Foto: Albert Marín.

El Ministerio de Hacienda alista una solicitud a los diputados para poder emitir $4.000 millones en el mercado internacional una vez que se apruebe la reforma fiscal en la Asamblea Legislativa.

Rocío Aguilar, jerarca de Hacienda, confirmó a Bloomberg que el Gobierno tiene el objetivo de vender $1.000 millones anuales de eurobonos en un plazo de cuatro años. Esto trascendió la tarde de este jueves cuando la citada agencia de noticias lo publicó en una nota.

El objetivo con la medida es quitar presión en el mercado local ante una posible subida en tasas de interés.

Ante la insuficiencia de Hacienda para financiar sus gastos, mediante la recaudación de impuestos, la entidad pide prestado dinero dentro del país.

Sin embargo, la necesidad de recursos es tanta que Hacienda compite con otras entidades financieras y se ve obligada a subir sus tasas para obtener el dinero.

"Lo que estamos pensando es una autorización paraguas que cubre varios años. Si continuamos usando solo el mercado local, seguiremos apretando las tasas de interés locales", aseguró Aguilar a la agencia de noticias estadounidense.

"Volveremos a los mercados internacionales", aseguró la jerarca a Bloomberg.

Situación fiscal

A abril del 2018, la deuda del Gobierno alcanzó ¢16,9 billones, de los cuales un 75% está en moneda nacional y un 25% en moneda extranjera. Dicho monto representó en abril un 48,3% de la producción total estimada para este año.

El Gobierno afronta desde el 2010 un persistente déficit fiscal, el cual debe financiar con recursos internos y externos.

En noviembre del 2012, la Asamblea Legislativa aprobó la colocación de deuda externa por un monto total de $4.000 millones, con la autorización para vender $1.000 millones anuales en el extranjero.

Pero a partir del 2016 debe conseguir los recursos necesarios para financiar su déficit en el mercado interno.

El déficit fiscal del Gobierno Central finalizó, año pasado, en 6,2% del producto interno bruto (PIB).

Para este año, el Banco Central de Costa Rica (BCCR) proyectó que ascenderá a 7,1% de la producción y 7,9% del PIB en el 2019.

Tal panorama se vislumbra sin la eventual aprobación del plan fiscal en el Congreso.

La propuesta del Poder Ejecutivo es convertir el impuesto sobre las ventas en un impuesto sobre el valor agregado (IVA) y gravar los servicios, que actualmente están exentos.

Asimismo, aprobar una regla fiscal constitucional que eviten el alto incremento de la deuda pública del Gobierno.

Precisamente, el objetivo del Ejecutivo es que el endeudamiento no supere el 60% de la producción.

La iniciativa del Gobierno generaría un incremento de la recaudación del 2% de PIB, que junto a las medidas de gasto generarían recursos equivalentes a un 3% del PIB; no obstante, el Banco Mundial estimó que se requiere un ajuste de 4,5% de la producción.

Efectos de medida

La posible vuelta de Costa Rica a los mercados de deuda internacional ocurriría luego de que el país fue ampliamente criticado por las agencias de calificación de riesgo, por su falta de acción política para tomar decisiones que reduzcan su problema fiscal y en un contexto internacional de tasas de interés al alza.

Sin embargo, para el analista del mercado internacional Douglas Montero en el mercado externo hay apetito por emisiones de Costa Rica.

"En el caso de Costa Rica claro que va a haber apetito, los bonos de Costa Rica se siguen transando, después de los downgrades (reducciones en las calificaciones), después de que todo el mundo sabe que hay déficit fiscal, que hay problemas, que la reforma no se está aprobando y que va a tener que pasar por aprobación legislativa", dijo Montero.

Añadió que Costa Rica sigue beneficiándose, a nivel internacional, de una percepción de que somos una economía relativamente estable, que tiene problemas como todos los países, de que hay una paz social y de que es una democracia de larga tradición.

No obstante, para el economista José Luis Arce, hablar en este momento de un endeudamiento externo podría ser precipitado y generar dudas sobre la voluntad para efectuar ajustes en las finanzas gubernamentales.

"Después del ajuste, el déficit primario seguiría rondando el 1% del PIB y los niveles de deuda del Gobierno respecto a la producción seguirían aumentando, ciertamente a un menor ritmo, pero seguirían creciendo. Esta circunstancia y el que el déficit se mantenga elevado, se ubicaría entre 5% y 5,5% del PIB", enfatizó Arce.

Pero añadió que optar por un endeudamiento externo puede ayudar a contrarrestar los efectos adversos de un ajuste fiscal.

"¿Por qué la ministra de Hacienda no prefiere un financiamiento con multilaterales (BID, BM) en vez de uno de mercado, en donde los primeros, además de menos costosos, suelen tener asociadas condicionalidades que ayudan a asegurar el ajuste necesario?", analizó Arce.

La ministra de Hacienda había explicado que con los organismos internacionales se podían gestionar unos $1.000 millones, si el país aprueba el plan fiscal.

Para el economista Alberto Franco, la opción de los eurobonos persigue alimentar las expectativas de una eventual disminución en el nivel de tasas locales.

"Otro posible objetivo de Hacienda sería tener la llave para acceder a los mercados financieros internacionales en los próximos años, con el propósito de refinanciar una parte de los vencimientos de su deuda en dólares", dijo Franco.