Patricia Leitón, AP y AFP. 14 octubre
El estadounidense de origen indio, Abhijit Banerjee; la estadounidense de origen francés, Esther Duflo y Michael Kremer, también de los Estados Unidos ganaron el Premio Nobel de Economía por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global. Foto: AFP
El estadounidense de origen indio, Abhijit Banerjee; la estadounidense de origen francés, Esther Duflo y Michael Kremer, también de los Estados Unidos ganaron el Premio Nobel de Economía por su enfoque experimental para aliviar la pobreza global. Foto: AFP

Se llevaron la universidad al campo, adonde hay pobreza, y comenzaron a experimentar medidas para aliviarla. De ahí surgieron soluciones en salud, educación y microcrédito que han beneficiado a millones de personas. Además, renovaron la investigación en la economía del desarrollo.

Por este aporte, la Real Academia de las Ciencias de Suecia otorgó, este 14 de octubre, el Premio Nobel de Economía a Abhijit Banerjee, Esther Duflo y Michael Kremer.

Banerjee, nacido en 1961, y Duflo, en 1972, están casados y trabajan en el Instituto Tecnológico de Massachusetts, mientras que Kremer, de 54 años, trabaja en la Universidad de Harvard. Duflo es la segunda mujer que gana el Nobel de Economía y la más joven en recibir el galardón.

Los primeros estudios examinaron cómo abordar los problemas relacionados con la educación, buscaron respuestas a preguntas como: ¿qué tipo de intervenciones aumentan los resultados en educación al menor costo posible?

A mediados de la década de 1990, Kremer y sus colegas decidieron trasladar parte de su investigación de sus universidades desde el noreste de los Estados Unidos hasta el oeste rural de Kenia, para responder a preguntas como la planteada, según describe la Real Academia de las Ciencias de Suecia en el documento Investigación para Ayudar a los Pobres del Mundo.

Banerjee y Duflo hicieron experimentos en las escuelas en Mumbai y Vadodara en la India, para mejorar la educación de niños con necesidades especiales.

“Estos primeros estudios en Kenia e India fueron seguidos por muchos experimentos de campo nuevos en otros países, centrándose en áreas importantes como la salud, el acceso al crédito y la adopción de nuevas tecnologías”, describe la Academia.

La Academia describió así su trabajo: “En resumen, implica dividir este tema en preguntas más pequeñas y manejables, por ejemplo, las intervenciones más efectivas para mejorar los resultados educativos o la salud infantil. Han demostrado que estas preguntas más pequeñas y precisas a menudo se responden mejor a través de experimentos cuidadosamente diseñados entre las personas más afectadas”.

En Costa Rica, hay un consultor en temas de innovación, David Bullón, que trabajó en una investigación que desarrolló una de las organizaciones ligadas a la pareja Banerjee y Duflo.

Se trata de la organización Innovación para Acción contra la Pobreza, cuya directora ejecutiva es Annie Duflo, hermana de Esther Duflo. Bullón trabajó en la evaluación de un programa para ayudar a las personas a salir de la pobreza extrema, el cual se realizó en siete partes del mundo, entre ellos Honduras y Perú, donde laboró este investigador.

“Lo que los distingue a ellos en el campo del desarrollo es la manera en que han utilizado evaluaciones de impacto, con diseño experimental, para entender profundamente el tipo de apoyo que realmente están aportando a reducir la pobreza alrededor del mundo”, comentó Bullón.

Por su parte, en nuestro país también, el presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, explicó que las investigaciones de estos economistas y sus programas han permitido encontrar soluciones efectivas a problemas específicos de la pobreza y el limitado desarrollo económico, en particular en los campos relacionados con la asistencia social, la educación y la salud.

“Su contribución señera ha consistido en la aplicación de una metodología experimental –los llamados ensayos de control aleatorio—a problemas concretos relacionados con la pobreza, y de esa forma han revolucionado la economía del desarrollo y la disciplina económica en general”, añadió Cubero.

Según los datos de la Academia, cerca de 700 millones de personas aún subsisten con ingresos extremadamente bajos. Cada año, alrededor de cinco millones de niños menores de cinco años mueren de enfermedades que a menudo podrían haberse prevenido o curado con tratamientos económicos, y la mitad de los niños del mundo todavía abandonan la escuela sin conocimientos básicos de alfabetización y aritmética.

“No es fácil escapar de la pobreza, pero la sensación de que es posible, unida a algo de ayuda bien dirigida (un poco de información, un pequeño empujón), a veces puede tener efectos sorprendentemente grandes”, señalan Banerjee y Esther Duflo en su libro Repensar la pobreza: Un giro radical en la lucha contra la desigualdad global.

Los estudios de los tres economistas han tenido impacto en la política. Por ejemplo, sus estudios sobre el impacto que tiene el precio de medicinas preventivas en los pobres, por más bajo que sea, llevaron a la Organización Mundial de la Salud a repartir medicamentos gratis para los más de 800 millones de escolares que viven en áreas donde más del 20% de ellos tiene un tipo específico de infección parasitaria por gusanos.

En la India, cerca de cinco millones de niños se han visto favorecidos por programas para mejorar el rendimiento escolar realizados por estos tres investigadores, según describió la Academia.

El premio lleva el nombre oficial de Premio del Banco de Suecia en Ciencias Económicas en Memoria de Alfred Nobel. El reconocimiento, conlleva una recompensa de 9 millones de coronas suecas ($918.000) en efectivo, una medalla de oro y un diploma.