Agencia AP. 5 septiembre
El presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping de China comparten un escenario durante una cumbre en Beijing, el 9 de noviembre de 2017. Foto: Doug Mills / The New York Times.
El presidente Donald Trump y el presidente Xi Jinping de China comparten un escenario durante una cumbre en Beijing, el 9 de noviembre de 2017. Foto: Doug Mills / The New York Times.

Enviados de China y Estados Unidos mantendrán una nueva ronda de conversaciones a principios de octubre para tratar de poner fin a una guerra arancelaria que amenaza al crecimiento económico global.

Las bolsas subieron tras el anuncio del jueves, pero sigue sin haber indicios de avances desde que los presidentes Donald Trump y Xi Jinping acordaron en junio retomar las estancadas negociaciones sobre comercio y tecnología.

La fecha se decidió durante una llamada telefónica entre el jefe de la delegación china, el viceprimer ministro Liu He, el representante comercial de Estados Unidos, Robert Lighthizer, y el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, explicó el Ministerio de Comercio chino en un comunicado.

Los funcionarios llevarán a cabo consultas minuciosas a mediados de setiembre para preparar el encuentro, agregó el ministerio. Aunque no ofreció más detalles, apuntó que las dos partes quieren crear “condiciones favorables”.

El índice principal de la Bolsa china cerró en alza de 1% tras el anuncio. El Nikkei japonés 225 subió 2,1% y el principal índice surcoreano 0,8%.

Antes, un reporte sobre los problemas de los funcionarios para acordar un calendario para los contactos, que en un principio estaban previstos para este mes, había causado revuelo entre los inversionistas.

Beijing se está resistiendo a la presión de Estados Unidos sobre sus planes para la creación de empresas patrocinadas por el estado que puedan competir en robótica y otras industrias a nivel mundial.

Washington, Europa, Japón y otros de sus socios comerciales sostienen que esas iniciativas violan los compromisos de Beijing con la apertura de mercado y se basan en el robo o la presión a firmas extranjeras para que entreguen su tecnología.

Estados Unidos y China elevaron sus aranceles sobre importaciones mutuas valoradas en miles de millones de dólares, alterando el comercio de productos desde soja a equipos médicos.

“Lógicamente, tiene sentido económica y políticamente que tanto Trump como Xi pongan fin a la guerra comercial”, dijo Daniel Ikenson, director de estudios sobre política comercial en el Cato Institute. “El sector manufacturero estadounidense parece estar en contracción y hay indicios de una desaceleración general en Estados Unidos. Al mismo tiempo, la guerra comercial agrava los problemas de la economía china”.

Ikenson dijo que Xi recibe las reacciones de funcionarios chinos que están disgustados con la trayectoria y el tenor de la relación Estados Unidos-China bajo su conducción porque creen que Xi ha sido innecesariamente provocador.

Por eso, “tal vez exista un margen para llegar a un acuerdo, que es mucho menos significativo que lo anunciado, pero que Trump y Xi pueden presentar como victorias a sus respectivas audiencias, a las que deben tranquilizar”, añadió.