Patricia Leitón. 5 marzo
El Banco Central informó de que dará seguimiento continuo a la evolución de los determinantes macroeconómicos de la inflación y, de identificar riesgos importantes de que la inflación se desvíe del rango meta en los siguientes 24 meses, procederá a realizar los ajustes requeridos en su postura de política monetaria. Foto: Rafael Pacheco
El Banco Central informó de que dará seguimiento continuo a la evolución de los determinantes macroeconómicos de la inflación y, de identificar riesgos importantes de que la inflación se desvíe del rango meta en los siguientes 24 meses, procederá a realizar los ajustes requeridos en su postura de política monetaria. Foto: Rafael Pacheco

La junta directiva del Banco Central estima que habrá pocas presiones sobre la inflación en los próximos meses y por ello decidió dejar sin cambios la tasa de política monetaria en 5,25%, en su sesión del 27 de febrero.

La tasa de política monetaria es la tasa que el Banco Central considera que es coherente con el costo de la liquidez en un momento dado. La última vez que la entidad subió dicha tasa fue en noviembre pasado.

En la teoría sus variaciones se transmiten hacia las tasas de interés del mercado financiero, pero este proceso puede ser lento.

Según los argumentos del Banco Central los indicadores de actividad económica continúan mostrando desaceleración.

“Además, en forma coherente con la desaceleración económica, los agregados monetarios y crediticios crecen a tasas moderadas. Por lo tanto, no se esperan presiones inflacionarias de demanda agregada”, señaló la entidad.

Además, las expectativas de inflación se ubican dentro del rango meta.

Donde podría haber mayor riesgo de presiones inflacionarias es de los precios internacionales del petróleo pues aumenta la probabilidad de que se materialicen riesgos al alza.

En enero, la tasa interanual de la inflación general se redujo a 1,7% (2,0% en diciembre del 2018), por debajo del rango meta (3% más o menos un punto porcentual). Esta caída en la inflación es explicada, en buena medida, por el comportamiento del precio de los bienes y servicios regulados (en especial, combustibles).

Los indicadores de inflación subyacente, que proveen una medida de las presiones inflacionarias de demanda, fueron en promedio 2,2% en enero (ligeramente por debajo del 2,3% observado en diciembre).

Y en febrero las expectativas de inflación a 12 meses se ubicaron en 3,5%, lo que significó una corrección a la baja con respecto a los resultados de los meses previos (3,6%, en enero de 2019; 3,7%, en diciembre y 4,2%, en noviembre del 2018).