Patricia Leitón.   23 agosto
Fachada del Banco Central. La tasa de política monetaria tiene influencia en otras tasas de interés del mercado. Foto: Rafael Pacheco

La Junta Directiva del Banco Central de Costa Rica acordó, el 21 de agosto, mantener la tasa de política monetaria (TPM) en 4,00% anual.

La tasa de política monetaria es una tasa de referencia; es la tasa que el Banco Central considera que es coherente con el costo de la liquidez en un momento dado, y generalmente tiene impacto en el resto de tasas del sistema financiero.

La entidad había realizado cuatro ajustes a la baja este año, llevando dicha tasa de 5,25%, a inicios de año, a 4% actualmente.

“Esta decisión tuvo sustento en el análisis de la trayectoria prevista para la inflación y sus determinantes, el horizonte temporal en el que tienen efecto las medidas de política monetaria y la valoración de riesgos, al alza y a la baja, en la inflación proyectada”, justificó la entidad en un comunicado de prensa.

El presidente del Banco Central, Rodrigo Cubero, ha explicado que la entidad toma las decisiones de forma adelantada para ir corrigiendo posibles desviaciones en la inflación que se puedan dar a futuro.

La tasa de política monetaria tiene influencia sobre la inflación futura porque una reducción, por ejemplo, puede incentivar el consumo y con este, mayores presiones sobre los precios internos.

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“Los modelos de pronóstico del Banco Central han señalado que la inflación se ajustaría transitoriamente al alza, hacia el valor central del rango meta, a partir del mes de julio de 2019 y por los siguientes meses, por efecto de los cambios normativos relacionados con la aplicación de la Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas (Ley 9635), y luego se mantendría alrededor de ese valor, en lo que resta de 2019 y en 2020”, explicó la entidad.

El rango meta de la inflación que definió el Banco Central es entre 2% y 4%, y el valor central es 3%.

En julio pasado la inflación general alcanzó 2,9% en términos interanuales (de cada mes respecto al mismo mes del año anterior), mientras que la subyacente (que muestra más la tendencia a largo plazo) se aceleró en 0,2 puntos porcentuales para ubicarse en 2,6%.

Por otra parte, las expectativas inflacionarias han continuado la tendencia a moderarse y a converger al punto central del rango meta de inflación: en julio, la mediana de las expectativas a 12 meses fue de 3,0%, inferior en 0,2 puntos porcentuales respecto al mes previo, explicó el Banco Central.

Según la entidad, persisten fuerzas deflacionarias asociadas con: la desaceleración de la actividad económica y con una brecha de producto negativa; una tasa de desempleo superior a la tasa de largo plazo en que se estabilizaría la inflación; y un bajo crecimiento de los agregados monetarios y crediticios. En consecuencia, los riesgos para el pronóstico de inflación continúan sesgados a la baja.

“Adicionalmente, las tasas de interés internacionales se ajustan a la baja. En particular, el Sistema de la Reserva Federal de Estados Unidos redujo el rango de la tasa de interés de referencia en 25 puntos base (cada 100 puntos base es un punto porcentual) a 2%-2,25% en la reunión del 30-31 de julio pasado, luego del periodo de pausa del ciclo de aumentos en lo transcurrido del presente año”, explicó la entidad en el comunicado.

Añadió que otros bancos centrales, como los de Brasil, México, Nueva Zelanda, India, Perú y Tailandia, han seguido esta misma dirección. Otros pospusieron la normalización de la política monetaria, como es el caso de la zona del euro.

“Adelantándose a esos movimientos, el 17 de julio de 2019 esta Junta Directiva ajustó a la baja en 50 puntos base el nivel de la TPM, para ubicarla en 4,0%. Esta fue la cuarta reducción en la TPM en lo que va del año, para un ajuste total acumulado de 125 puntos base”, explicó el Central.

La entidad explicó que por estas razones consideró prudente mantener dicha tasa y seguir evaluando los efectos que puedan tener sobre las proyecciones macroeconómicas.